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El «mea culpa» de los carmelitas: que se esclarezca el escándalo

© Quinn Dombrowski
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Respuesta a las denuncias de implicación de un prelado en un negocio de encuentros homosexuales

Después de que el Papa Francisco pidiera perdón por los “escándalos” que han sacudido “en los últimos tiempos” a la Iglesia, llegaron las acusaciones a los carmelitas.

Busquen la verdad, no el escándalo

Hay sospechas y acusaciones públicas, que nosotros no sabemos ni podemos decir qué hay de cierto en todo esto. Se debe buscar con sinceridad no el escándalo sino la verdad”. De esta manera el vicario de los carmelitas, el padre Agustí Borrell, comentó a TV2000 (15 de octubre) el escándalo que ha caído sobre la congregación a través de una carta denuncia enviada a alto cargos de la Santa Sede por un “amplio grupo de la comunidad parroquial” que acusa a un prelado de estar involucrado en un giro de encuentros homosexuales en Roma (Corriere della Sera, 15 de octubre).

“Perdón por los fallos y pecados”

“Estamos en sintonía con el Papa al pedir perdón –agrega el padre Borrell–; el pontífice ha hecho un llamamiento en que ha pedido perdón en nombre de todos, no ha hablado de casos concretos, no sabemos exactamente a quién se refería pero ciertamente por nuestra parte estamos siempre listos, como cristianos, a pedir perdón por todos los errores, fallos, y pecados de nuestra vida como sucede en la vida de todos(La Repubblica, 15 de octubre).

Una historia de alegrías y tristezas

Al hablar del escándalo, el padre Borrell no niega que existan “sombras”. “La historia humana –dice el vicario general de los carmelitas– siempre ha sido así».

«Como carmelitas en estos días vivimos la gran alegría de la conclusión de este quinto centenario del nacimiento de Teresa de Jesús, vivimos la alegría de la canonización de los padres de santa Teresa de Lisieux y vivimos también las sombras de la realidad, a veces difícil y atormentada, de nuestra historia actual en la que continúan habiendo grande pruebas de fidelidad y santidad”, explica.

Para esclarecer este turbio acontecimiento, la fiscalía de Roma abrió una investigación que por el momento no tiene indicios de delito y no hay sospechosos.

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