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3 amigas logran su sueño de dar un hogar a niños pobres

© Fundación Surara
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Fundación Surara: atención a niños en situación de vulnerabilidad

Y es que Surara es fruto del esfuerzo de tres amigas que tenían en común su fe católica y el deseo de ayudar. “Pusimos todo nuestro corazón para no quedarnos sólo con las ganas de ayudar, y gracias a Dios, lo logramos”.
 
Iniciar una obra de caridad parece complicado si se piensa en los trámites, permisos, recursos económicos, etcétera, pero no hay obstáculos si el deseo nace del corazón. Un ejemplo de lo anterior es la Fundación Surara, que ofrece alimentación y formación humana a niños en situación de vulnerabilidad.
 
Surara –en lengua rarámuri significa corazón– es el nombre de esta obra porque “en todo lo que nace del corazón está Dios y no hay error. Son obras del Señor a través de nosotros”, comenta Graciela Méndez Torres, una de las iniciadoras de la fundación.
 
Y es que Surara es fruto del esfuerzo de tres amigas que tenían en común su fe católica y el deseo de ayudar. “Pusimos todo nuestro corazón para no quedarnos sólo con las ganas de ayudar, y gracias a Dios, lo logramos”.
 
Fue así que hace cuatro meses, con el apoyo del P. Luis Monroy, titular de la Parroquia Santo Tomás Moro, en la colonia Florida, la fundación abrió en un predio del templo un comedor que ofrece alimentos de forma gratuita, especialmente a niños de bajos recursos económicos, pero también a personas en situación de calle, madres solteras y mujeres embarazadas.
 
“Nuestra idea es ser más que una cocina, queremos ser un hogar donde, en un ambiente fraterno, se promuevan los valores, se manifieste la solidaridad, el amor por el hermano, y los niños encuentren un impulso para cambiar sus vidas”, expresó Graciela Méndez Torres.
 
Actualmente se ofrece comida a unos 30 niños y a algunas personas adultas, pero la capacidad del comedor de la Fundación Surara es para dar cien alimentos diarios, de lunes a viernes; sin embargo, para cubrir esa meta “se necesitan más corazones de buena voluntad”.
 
Quienes colaboran en la fundación buscan que los niños se sientan como en familia: primero se lavan las manos, después leen en el pizarrón lo que hay de comer, toman su charola para que les sirvan los alimentos, comparten la mesa platicando como amigos y cuando terminan, cada uno guarda su silla.
 
Al igual que en su casa, después de comer, los niños de nivel primaria y secundaria hacen su tarea con la ayuda de estudiantes voluntarios de la Universidad Panamericana y del Colegio Cedros, mientras los más chiquitos juegan en el patio, y las mamás participan en pláticas de nutrición y valores.

Apoyo integral
 

El comedor forma parte del proyecto de Pastoral Social del Decanato 1, de la VI Vicaría Episcopal ‘San José’. En otras parroquias se cuenta con el apoyo de odontólogos, oftalmólogos, psicólogos, bolsa de trabajo y asesoría legal.
 
Méndez Torres comentó que poco a poco se han ido ganando la confianza de las mamás, que les platican sus problemas y las necesidades de los niños. “Tratamos de ayudarlas lo mejor posible, en colaboración con los servicios que se tienen en las otras parroquias del decanato; es un trabajo integral”.

Corazones voluntarios
 
Hasta ahora, la mayoría de los gastos del comedor son financiados por las tres fundadoras: “traemos lo que tenemos en nuestra casa y compramos lo demás, también nosotras cocinamos y servimos los alimentos con el apoyo de un grupo de voluntarias de la Parroquia Santo Tomás Moro”, comentó Graciela Méndez Torres.
 
Añadió que para hacer crecer la obra se necesitan donativos tanto en dinero como en especie: “puede ser desde un kilo de arroz, frijoles, verduras, todo nos sirve”, dijo. También se reciben artículos como ropa, alimentos para bebé, pañales y medicamentos que se reparten entre las personas que llegan al comedor, de acuerdo con sus necesidades. También se requiere de corazones generosos que quieran trabajar como voluntarios.
 
Fundación Surara tiene el proyecto de abrir dos comedores más este año, para lo que ya se cuenta con el espacios en dos parroquias, pero se necesitan donativos para instalar las cocinas, el mobiliario y la materia prima para elaborar los alimentos.
 
Dirección
 
Iglesia Santo Tomás Moro, Av. Vito Alessio Robles 206, Col. Florida, Álvaro Obregón, México D.F. Teléfono: 5554-6723. Informes para donativos a los correos electrónicos: graciela@fundacionsurara.com
 
carla@fundacionsurara.com
 
maria@fundacionsurara.com

 
Artículo originalmente publicado por SIAME
 

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