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¿En castellano, ¿cuál Biblia me recomienda usted leer?

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Hay varias versiones y traducciones, ¿las conoces?

Monseñor Mario De Gasperín Gasperín, obispo emérito de Querétaro (México), es un biblista de reconocido prestigio internacional y, con la celebración en este país de septiembre como “El Mes de la Biblia”, Aleteia ha querido entrevistarlo sobre cuál Biblia –en las traducciones al castellano—es la más recomendable para los católicos hispanoamericanos hoy mismo
 
– ¿Se puede preguntar si hay alguna Biblia “mejor” que otra?
 
Esta pregunta suelen hacerla los fieles a sus sacerdotes y cada uno responde según su gusto o comodidad. Al pedir el consejo se busca la traducción mejor o la que pensamos que más nos conviene. Gracias a Dios existen en castellano numerosas traducciones de la Sagrada Escritura. Es señal de salud espiritual. Todas tienen su bondad, pero es difícil decir cuál sea la mejor.
 
– Como conocedor de las traducciones de la Biblia, ¿en qué es lo que hay que fijar la atención?
 
Pienso que en la bondad misma de la traducción.  Porque a todo traductor de la Biblia le obliga una triple fidelidad: fidelidad a la lengua del original; fidelidad al propio idioma y fidelidad al contenido del texto que traduce. Nada fácil de lograr.
 
– Esto dicho, hagamos, si le parece, una somera presentación de las versiones católicas modernas más conocidas.  ¿Por cuál comenzaría usted?
 
Por la Biblia de Nácar-Colunga. Fue de las primeras traducciones al castellano moderno y es de gran calidad literaria, aunque el texto resulta a veces un poco pesado por su literalidad. Fue editada por la BAC (Madrid, 1944) y gozó de mucha aceptación. A esta le siguió, también editada por la BAC (Madrid, 1947)  la Biblia de Bover-Cantera, de corte académico y de notable fidelidad. Sus notas son escasas y poco actualizadas. Goza del prestigio de su editorial y existen nuevas ediciones.
 
– En los setenta del siglo XX tuvo mucha difusión en nuestro continente la Biblia Latinoamericana, ¿no es así?
 
En efecto, la Biblia Latinoamericana que fue editada por Paulinas y Verbo Divino en 1972 (Madrid), conllevaba una traducción pensada para la Iglesia de América Latina. De ahí su lenguaje llano, a veces demasiado, pero comprensible para el pueblo. Tiene el mérito de haber logrado que las comunidades y los grupos parroquiales la hayan tomado en sus manos y le hayan perdido el miedo a la Biblia. No los defraudó. Acercó la Palabra de Dios al pueblo sencillo, que la acogió y escuchó con devoción e iluminó muchos caminos. La suelen llevar consigo los migrantes y es muy útil para un acercamiento bíblico inicial.
 
– Luego, en los ochenta del siglo pasado…
 
… la Biblia de Jerusalén. Se llama así porque procede de la famosa Escuela Bíblica de Jerusalén, de los padres dominicos. La traducción española es de 1998, (Bilbao) y cuenta con nuevas y variadas ediciones. Es muy favorecida por los estudiosos, porque tiene un gran aparato crítico, numerosas notas teológicas, introducciones y lugares paralelos. Es una Biblia de estudio y profundización de la santa Palabra de Dios. Su rigor científico hace que la traducción sea a veces demasiado dura y el lenguaje un tanto difícil. Es una verdadera enciclopedia.
 
– Para los noventas tuvimos la oportunidad de leer la Biblia de América en la cual, creo, usted tuvo algo que ver
 
Fue el producto del trabajo de un grupo de biblistas de América Latina, apoyados por la Casa de la Biblia de España, que emprendieron la tarea de ofrecer al público latinoamericano una traducción moderna, accesible, con notas explicativas y teológicas, con mapas y un diccionario bíblico-litúrgico muy completo. Parecen haberlo logrado y cada vez se va extendiendo y apreciando más. Tiene la aprobación del Episcopado Mexicano y de otros de Latinoamérica. Es muy útil para grupos de estudio y reflexión bíblica en las parroquias. Fue la que el Papa Juan Pablo II regaló en Cuba.
 
– Bueno y la más reciente que ha circulado en nuestras librerías, en la que participó un maestro suyo…
 
Sí, se trata de la Nueva Biblia Española-Biblia del Peregrino del gran biblista el padre jesuita Luis Alonso Schoekel.  Es la Biblia más moderna en español, por el método de traducción llamado de correspondencia dinámica. Sus múltiples ediciones, equipadas con introducciones, notas y comentarios amplios y actuales, hacen de esta obra un punto de referencia obligado para todo estudioso serio de la Biblia. Por su valor literario, se recomienda para la lectura serena, meditada y poética de la santa Palabra de Dios. Las traducciones de los Salmos, del Cantar de los Cantares, del libro de Job o del profeta Isaías son de gran finura poética y espiritual.

 

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