Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
miércoles 27 octubre |
San Evaristo, papa
Aleteia logo
home iconEstilo de vida
line break icon

Fray Jean Thierry, el camerunés que prometió un diluvio de vocaciones

© documentiocd

Aleteia Team - publicado el 18/09/14

Murió a los 23 años, lleno de fe y alegría, muchos ya le consideran santo

El padre Gabriele Mattavelli, provincial de los Carmelitas Descalzos en Camerún, relata a Tempi.it los dos últimos años de vida pasados con el joven fraile camerunés Jean Thierry Ebogo, fallecido en Legnano en 2006 y en proceso de beatificación

«Después de haber sido nosotros quienes hemos llevado el Evangelio a tantas zonas del mundo, acogemos con alegría la llegada de evangelizadores y testimonios que llegan de esas tierras, como Jean Thierry, para que nuestra fe resurja».

Estas han sido las palabras del arzobispo de Milán Angelo Scola el pasado 9 de septiembre, al finalizar la ceremonia de clausura del proceso diocesano Super Virtutibus de Fray Jean Thierry Ebogo, nacido en Camerún en 1982 y fallecido en Legnano en 2006, a los 23 años.

Los documentos de la causa de beatificación y canonización ahora han pasado a Roma, pero quien ha conocido al joven fraile carmelita está seguro de haber acompañado durante una parte de la vida a un santo.

«Yo he estado cerca de él en los últimos dos años de vida, cuando Jean ya tenía casi 22 años», relata a Tempi.it el padre Gabriele Mattavelli, elegido en 2005 provincial de los Carmelitas Descalzos en Camerún.

Siempre había sido su deseo ser sacerdote, por lo que Jean entró en el Carmelo teresiano de Nkoabang el 28 de julio de 2003 a la edad de 21 años, pero su recorrido estuvo marcado por la aparición en 2004 de un gravísimo tumor óseo en la rodilla, que llevó a la amputación de la pierna y a someterse a distintos tratamientos en varios hospitales de Italia, sin éxito.

El padre Gabriele lo recuerda como un joven muy «sereno»: «Cuando la enfermedad le causaba dolores tremendos, él no se lamentaba nunca; más bien al contrario, animaba a todos sin manifestar lo que sufría».

Una actitud que quedó muy clara en un episodio: «Cuando conseguí llevarlo a Italia en agosto de 2005, lo llevamos rápidamente al hospital porque la enfermedad, después de la amputación, empeoraba. Desgraciadamente no había camas disponibles, por lo que tuvo que permanecer seis horas en la silla de ruedas. Hacía frío.

Cuando lo fui a visitar al día siguiente, la doctora enseguida me dijo: “Pero, ¿a quién me has traído?”. Yo pensé que había hecho algo mal y entonces le respondí que venía de Camerún y que allí tenían otras costumbres. Pero ella me cortó: “No has entendido nada. Me has traído a un santo: no se puede permanecer todo ese tiempo al frío sin quejarse con esos dolores”».

Jean siempre aceptó su enfermedad con un único pensamiento en su mente: «Cuando le tuvieron que amputar la pierna – recuerda el padre Gabriele – yo fui a verle al hospital. Lo único que me pregunta y le preocupaba era: “¿Podré ser carmelita y después sacerdote?”».

La recidiva del osteoma osteoblástico, con metástasis cada vez más difundidas, decidió al padre Gabriele a trasladarlo de Legnano a Candiolo (Turín), a un centro especialista, durante dos meses. Cuando esta última terapia también fracasó, Jean volvió a Legnano donde un especialista había estudiado una terapia del dolor para hacer que los últimos días del joven fueran menos dolorosos.

«Precisamente en ese periodo muchísimas personas iban a verlo continuamente al hospital, pero en lugar de llevarle consuelo ellos salían consolados por él», explica el padre Gabriele, según el cual Jean era, seguro, un santo.

«Él estaba fatal, pero no se quejaba nunca y conseguía dar fuerza a todos los que le iban a ver. Esto no es posible sin una Gracia especial del Señor. Muchas personas desesperadas encontraron la paz después de haber conocido a Jean. Hay además muchos y pequeños signos».

¿Un ejemplo? «Hay muchísimos y algunos se sabrán pronto. Recuerdo, por ejemplo, que después de su muerte llevamos su estampita a una familia con una niña que nació con malformación. Con tres años ya la habían operado varias veces y ella lloraba siempre por el dolor; los padres no sabían qué hacer.

Después de ponerle la estampita de Jean debajo de la almohada no volvió a llorar».

Pero hay signos más clamorosos: «Cuando tenía alrededor de 20 años y vivía aún en Camerún, a Jean se le apareció una noche la Virgen. Este episodio lo contó su hermano, que dormía en la habitación contigua y que en un determinado momento le oyó hablar con alguien. El día siguiente le preguntó quién era y al poco rato Jean le reveló que se le había aparecido la Virgen. Le había hablado de Camerún y de la misión».

A los funerales del joven, celebrados el 11 de enero de 2006 en Legnano, participó «una gran muchedumbre e incluso en el dolor fue un momento de gran alegría». Su cuerpo «contrariamente a las reglas, fue llevado a Camerún» y su tumba ahora es meta de continuas peregrinaciones.

Antes de morir, el 8 de diciembre de 2005, gracias a una dispensa especial, Jean pudo hacer su profesión solemne en el Carmelo teresiano convirtiéndose así en fraile. El padre Gabriel confirma la importancia que tenía para Jean la vida consagrada y recuerda una de las últimas cosas que el joven le dijo antes de morir.

«Fui a verle al hospital y estuvimos hablando de su santa preferida: santa Teresa del Niño Jesús. En un determinado momento me dijo: “Yo no haré como Santa Teresita, que prometió una lluvia de rosas desde el cielo; no, yo desde el cielo haré que llueva un diluvio de vocaciones”».

Traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares
Artículo originalmente publicado por Religión en Libertad

Tags:
áfricabeatificacionreligiosos
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
Ary Waldir Ramos Díaz
El Papa cuenta que vio un milagro por intercesión de la Virgen de...
2
QUIÑONEZ
Pablo Cesio
Álex Quiñónez, una muerte cargada de violencia que vuelve a enlut...
3
READING
Gelsomino del Guercio
Las tres reglas fundamentales para los lectores en la misa
4
ABUSE
Pablo Cesio
La niña de 11 años embarazada tras ser violada que reabre el deba...
5
SINDONE 3D
Lucandrea Massaro
El Hombre de la Sindone, reconstruido en 3D: ¡Son verdad los Evan...
6
Hardship of Life
Dolors Massot
Premio Siena Award a la fotografía de un refugiado sirio con su h...
7
EUCHARIST
Philip Kosloski
Esta hostia eucarística fue filmada sangrando y latiendo como un ...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.