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Ante el Día del Niño: “Que algún día todos los niños tengan niñez”

© Hamner_Fotos
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El obispo de Gualeguaychú (Argentina) pide no olvidar a los niños explotados y sufrientes

Monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú, dedicó su columna semanal dedicada al Día del Niño, que se celebra este domingo en la Argentina, y consideró que “hacemos bien en quejarnos de la inseguridad y en reclamar medidas eficaces que protejan a todos los ciudadanos”, pero pidió también advertir “la violencia que están recibiendo tantos pequeños, y reivindiquemos sus derechos”.

“Exijamos para los pequeños, grandes derechos. Cuando imaginamos una casa hacemos un plano que nos guíe para construir lo que deseamos. ¿Cómo te parece que es el plano que estamos utilizando para construir esta sociedad? ¿Hay lugar para todos los niños?”, interpeló.
 
“Algún día todos los niños tendrán niñez. ¿Qué quiero decir? Lo que es esperable en esa hermosa etapa de la vida. Que tengan alimento, teta y cariño, leche, puré. Salud. Familia y amigos. Escuela. Escucha. Cobijo. Juegos. Barriletes, plaza, deportes, cine, chupetines y un montón de cosas más”, reflexionó monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú, en su columna semanal dedicada al Día del Niño.
 
El prelado dijo que en esta fecha “quiero pensar en aquellos que son felices y serán hoy festejados como se merecen. Saldrán a pasear o tendrán algún regalito. Reirán y bailarán como Dios manda. Sus propios papás, o sus abuelos, tíos o primos, se encargarán de ellos. Serán hoy niños contentos porque así son tratados todos los días del año”.
 
“Pero no quiero dejar de lado a los que están afuera de esa realidad, y que son unos cuantos. No es mi intención aguar la fiesta, sino desear que sea para todos”, agregó.
 
El obispo gualeguaychense advirtió, sin embargo, que “hoy no hay día especial para las niñas y adolescentes secuestradas para la prostitución infantil. Tampoco para los pibitos que son usados como mulitas para trasladar droga de un barrio a otro, o para cruzar la frontera con mercadería de contrabando. No lo hay para los que van a la cama a las 3 de la mañana después de cartonear, o los que 2 horas después que ellos se acuesten se tienen que despertar para ir a trabajar al campo”.
 
“Algunos dormirán tapados por un perro como mejor abrigo, y otros estarán tratando de pegar un ojo en terminales de ómnibus, trenes, o el hall de algún hospital”, señaló.
 
Tras citar un antiguo libro de la Biblia que dice que “el que siembra vientos, cosecha tempestades”, interpeló: “¿Qué esperamos para mañana y pasado como sociedad? O mejor aún: ¿qué esperamos para hoy? Hay muchos niños que esperan niñez. Es injusto que mendiguen. Que no tengan mesa para comer, mesa para hacer los deberes, mesa para la familia. No es su culpa ser niños pobres. ¿O sí?”
 
“En América Latina, y también en la Argentina, la mitad de los pobres son niños, y la mitad de los niños son pobres. ‘Los cuente quien los contare’, como dijo el cardenal Bergoglio en una oportunidad”, recordó.
 
El obispo consideró que “hacemos bien en quejarnos de la inseguridad y en reclamar medidas eficaces que protejan a todos los ciudadanos”, pero pidió también advertir “la violencia que están recibiendo tantos pequeños, y reivindiquemos sus derechos”. Y añadió: “Exijamos para los pequeños, grandes derechos. Cuando imaginamos una casa hacemos un plano que nos guíe para construir lo que deseamos. ¿Cómo te parece que es el plano que estamos utilizando para construir esta sociedad? ¿Hay lugar para todos los niños?”
 
Nieto recuperado

Monseñor Lozano indicó que “algunas historias de vida tienen esa espesa densidad que solo da el dolor. Así son las vidas de las Abuelas de Plaza de Mayo que, en Argentina, superando sufrimientos y atesorando esperanzas, llevaron adelante un camino sólido y tenaz en la búsqueda de sus nietos nacidos durante la última dictadura militar (1976-1983) mientras sus madres permanecían secuestradas en la clandestinidad.
 
“El martes 5 de agosto la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, fue informada por la jueza a cargo de la causa que habían encontrado a su nieto Guido-Ignacio, hoy un hombre de 36 años. Todo un símbolo para nuestras sociedades latinoamericanas, tan castigadas en cuestiones de apropiación de identidad y atropellos a la dignidad humana”, aseguró.
 
Y concluyó: “Hoy en la Iglesia se conmemora a San Lorenzo, un diácono de los primeros siglos del cristianismo, que fue martirizado a causa de su fe en el año 258. A él le rezo por todos los diáconos, y por quienes son perseguidos y asesinados hoy en el mundo por ser cristianos”.
 
Artículo originalmente publicado por AICA 
 

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