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Católicos y vida pública: En el centro del sistema no puede estar el dinero

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Los católicos pueden, y deben, dar esperanza a España en este momento de crisis

En el centro del sistema económico y social no puede estar el dinero, “debe estar el Evangelio que fortalece al hombre, donde está Cristo está la fuerza de la magnanimidad vigorizada por la búsqueda del reino de Dios”. Así lo dijo el nuncio en España, monseñor Renzo Frattini, durante la celebración del Congreso Católicos y Vida Pública en Madrid.
 
Este Congreso, que se celebra cada año en la Universidad CEU-San Pablo de Madrid, quiere reunir a las fuerzas y líderes más representativos del catolicismo español para tratar sobre temas de actualidad. El tema elegido este año es la respuesta que los católicos deben dar ante la crisis económica que afecta duramente al país.
 
Para monseñor Frattini, en los años que precedieron a la crisis, el sistema económico olvidó una premisa fundamental: “se olvidó de que, por encima de la lógica de los negocios hay algo que es debido al hombre en virtud de que es hombre”. Ese materialismo no ha hecho sino agravar la situación actual de crisis.
 
Sin embargo, precisamente por ello, una acción decidida de los católicos  en la vida pública en estos momentos puede contribuir a “traer esperanza” al país, si es que son capaces de poner en el centro de la actuación los criterios de “solidaridad y justicia”.
 
Manuel Pizarro, abogado del Estado, explicó cómo la falta de ética en los años anteriores al estallido de la crisis agravó la situación actual: “se sabía lo que estaba pasando y se ocultó; se silenciaron los graves datos económicos para que no influyeran en la campaña electoral  del 2008”.
 
Sin embargo, Pizarro afirmó también que “salir de esta crisis va a costar mucho, pero no hay que desesperar”, pues la desesperación es también expresión de un pecado de “soberbia”: los cristianos “deben ser la luz del mundo y la sal de la tierra”, una sal que “prevenga la corrupción y luche contra todo lo que disuelve la sociedad”.
 
Por su parte, el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, Carlos Romero, insistió en la idea: “hay razones para la esperanza”, y en este punto la contribución del católico es central. “Los católicos  tenemos mucho que decir, tenemos propuestas, más aún, tenemos razones convincentes para hacer de España un vehículo para la esperanza”.
 
“La esperanza cristiana se tiene que encarnar en fuerte vitalidad y compromiso”, afirmó monseñor Herráez, obispo auxiliar de Madrid: no un “optimismo superficial”, sino “desde un enfoque realista, que comprende la gravedad los problemas, y sabedor de que ha de poner el fundamento en Dios”.
 
 “En esta época de fuertes tensiones en el país, de confusionismo ideológico, de crisis materiales, nos interesa España, como españoles y como católicos. Y en ambos casos –ha añadido- perseveramos en la defensa de los derechos humanos, en la extensión del bienestar y del progreso económico  y en la promoción de la paz y la justicia social”, añadió el director general del CEU, Raúl Mayoral.
 
 
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