¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Hay una preocupante pérdida de confianza en el proyecto europeo

PATRICK HERTZOG
Comparte

Más que por la crisis económica en sí, el ciudadano europeo está preocupado por cómo se ha gestionado

La crisis económica está minando la confianza de los europeos en la Unión, o así se desprende de las encuentas de los últimos años. Algunas corrientes de opinión achacan al euro parte de culpa de la crisis, y proponen acabar con la unión monetaria. Sin embargo, esta crisis de confianza ¿es sólo por dinero? Sobre esto nos habla Enrique Banús, director del Institute Carlemany d'Estudis Europeus de la Universidad Internacional de Cataluña. 

– La crisis económica está debilitando la confianza de los ciudadanos europeos en Europa, según se desprende de los datos proporcionados por FUNCAS. ¿Qué diagnóstico haces tu de esta crisis de confianza?

Quizá no sea la crisis la que está debilitando la confianza sino el modo en que se ha gestionado esa crisis. El ciudadano está teniendo la impresión de que ha faltado liderazgo al afrontar la crisis. Pero también que es de "Europa" de donde vienen las medidas puramente restrictivas, los recortes, la austeridad. La imagen que se está transmitiendo (que, como siempre, se corresponde sólo parcialmente con la realidad) está fomentando esa pérdida de confianza. Es muy grave ese fenómeno, porque sin una cierta confianza cualquier proyecto político y social se hace imposible. Es importante, por ello, restablecer cuanto antes la confianza, lanzar señales que dejen claro que se comprenden los problemas y se buscan soluciones que protejan todo lo posible al ciudadano.
 
– La base de la Unión Europea ha sido y es el Mercado Común, junto con la moneda única; pero este modelo ¿está siendo cuestionado por la crisis económica? ¿Podría plantearse una salida del euro de algunos países?

Evidentemente, en tiempos de crisis se ponen en duda los fundamentos de modelo económico. No creo que las dudas afecten al Mercado Interior: no me imagino actualmente tendencias autárquicas o la opinión de que las economías funcionarían mejor en un contexto sin libre circulación. Sí se refieren a la Unión Monetaria: aquí en muchos foros y debates se plantea la cuestión de si a algunos países les iría mejor sin el euro.

Desde antes de su introducción sabemos que iba a traer no sólo ventajas, sino también inconvenientes. Uno de ellos es que los gobiernos dejaban de disponer de las políticas monetarias como elemento de reacción en una crisis (lo cual, por otra parte, es un arma de doble filo): la política monetaria pasa a ser comunitarizada y, por tanto, no son ya los gobiernos los que deciden sobre devaluación o no de la moneda. Por eso, hay quien dice que la crisis hubiera sido menos fuerte teniendo una moneda propia.

Frente a ello hay que ver que muchas monedas europeas (la peseta, por ejemplo) hubieran sido monedas débiles, mucho más susceptibles de verse descabalgadas en la presión de los mercados internacionales. En cuanto a la salida del euro, se ha planteado el caso de Grecia. Finalmente, se ha optado por no aplicar esa medida al considerar que tiene más inconvenientes (en la desestabilización de la zona euro en su totalidad) que ventajas. Los demás países que no quieren estar en la zona euro, efectivamente, no están…
 
– Europa como proyecto político ¿podría también entrar en un proceso de revisión? ¿Afecta la crisis al modelo político de la Unión, por ejemplo, con la constatación de que existe una Europa de dos velocidades?

Existe una Europa a muchas velocidades, no sólo a dos. El panorama es muy diversificado, si se atiende no sólo a temas económicos,sino, por ejemplo, a la coordinación de política exterior y de seguridad y a otro ámbitos. Supongo que siempre será así, que no se llegará a la unificación absoluta y que es mejor que sea así.

Creo que no hay que dramatizar ese continuo juego de aproximación y diversidad, siempre que en lo esencial se mantenga la unidad de criterio. El proyecto político está ya en un proceso de revisión. Frente a quienes piden "Más Europa" están los que dicen que ya es suficiente. No sé si en estos momentos hay realmente un fervor generalizado para avanzar en la línea de una unión política. No veo muchos síntomas.

Supongo que primero tendrá que asentarse la economía post-crisis, se tendrá que avanzar en el asentamiento de la unión bancaria y la creación de una unión fiscal (que son partes esenciales de una unión económica y tienen un importante efecto político) y luego se entrará en nuevas perspectivas. También hay que terminar de digerir las últimas ampliaciones con 13 estados más, en que muchos elementos de la normalidad política tienen que asentarse.
 
– Cuando Adenauer, De Gasperi, Monnet o Schumann concibieron la creación de una unidad política y económica llamada Europa, ésta se basaba en la solidaridad entre los pueblos. ¿Crees que este ideal, como algunos afirman, ha sido "traicionado"?

Se basaba básicamente en superar la desconfianza estableciendo el diálogo y la negociación como principio de acción política, apoyada en el desarrollo de un mercadop único que favoreciara los contactos y la superación de las barreras. Creo que la solidaridad está ahí, pero quizá implícitamente. Sólo más adelante se va haciendo más explícita. Es cierto que en la crisis existe la tendencia -equivocada quizá- de cerrarse e intentar resolver los propios problemas de forma autónoma, sin "imposiciones". Pero en la crisis ha habido mucha solidaridad: el "rescate" de países o bancos es un acto de solidaridad, solidaridad interesada ciertamente, porque la quiebra de unos traería grandes consecuencias para otros, pero de hecho ha habido solidaridad.

En lo humano es muy habitual que se mezclen las motivaciones. Y la solidaridad en estado puro es algo propio de los santos; los seres humanos normalitos esperan que, siendo solidarios, también les vaya mejor a ellos. No creo que haya habido "traición", sino mescolanza de motivaciones. Pero se ha mantenido la "idea madre": negociar negociar negociar hasta encontrar soluciones que puedan aceptar todos. En este caso, hay soluciones que a mí no me han gustado, porque por la "lógica de Estado" se ha expulsado del sistema a muchos ciudadanos y ciudadanas que, al final, son quienes conforman el Estado. Ahora bien, en este tema los "pecados" de algunos estados (véase España) han sido mucho mayores que los de "Europa".
 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.