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«Ha sido una decisión tomada con lucidez»

© El Observador
Monseñor Rodrigo Aguilar Martínez obispo de Tehuacán (México)
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El Papa quiere ser más de Cristo, afirma el obispo de Tehuacán (México)

El Papa se va a retirar a una vida de oración, lejos del mundo. Una imagen providencial en este tiempo de Cuaresma, es la opinión para Aleteia – El Observador de monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacán (México)

–¿Cómo ve usted las reacciones a la renuncia del Papa en México?
–Han brotado comentarios de todo tipo. A muchos nos ha dejado sorprendidos y con pesadumbre. Pero en la indagación de las razones que le hayan motivado a dar este paso no hay que buscar demasiado, pues él mismo lo ha expresado: él considera que quien esté como Papa al frente de la Iglesia requiere de vigor en el cuerpo y en el espíritu, dada la transformación del mundo de hoy y que afecta a la vida de la Iglesia.  El Papa no se siente con ese vigor que se necesita; lo ha meditado larga y detenidamente ante Dios y lo hace para bien de la Iglesia, sabiendo que el Pastor supremo es Cristo Jesús y la sigue conduciendo con la presencia de su Espíritu.

–¿Le parece una decisión necesaria en este momento de la Iglesia?
Aunque me duela y nos duela esta noticia del Papa Benedicto XVI, yo veo que ha tomado la decisión con mucha lucidez, humildad y valentía. Por otra parte, no huye de la situación, sino que quiere seguir presente espiritualmente y desde la oración constante por la Iglesia. Como el mismo Papa nos invita, sigamos orando por él, también por el nuevo Papa que Dios tenga en su corazón, lo mismo que por todos los que formamos la Iglesia para que demos testimonio firme y apasionado de Jesucristo y su Evangelio.

–El Papa ha dicho que se retira a rezar, al silencio, un poco, o un mucho, a la penitencia.  Acciones propias del tiempo de Cuaresma, ¿no le parece?
Exactamente. Con esta decisión, el Papa ha asumido plenamente el espíritu de la Cuaresma y orientada hacia la Pascua. Estoy cierto que no será un tiempo de comodidad para el Papa, pues quiere unirse a la Cruz de Cristo, quiere morir con Él para resucitar con Él. También el Papa vive el proceso de conversión a Cristo. Quiere ser más de Cristo. Y en ese proceso tiene plenamente en el corazón a la Iglesia. Este gesto del Papa nos anima a asumir nuestro propio proceso penitencial de Cuaresma orientado hacia la Pascua. 

En este sentido cada ejercicio penitencial –oración, ayuno y limosna, según nos invita Jesucristo y lo hemos escuchado en el Evangelio de san Mateo- nos ayude en un doble aspecto: por una parte a ir venciendo y superando nuestros egoísmos, que nos alejan de Cristo; por otra parte a ir creciendo en la paz y libertad interior, que nos une a Cristo. En otras palabras, la penitencia exprese el doble aspecto de la conversión, que es renuncia pero también crecimiento; cada ejercicio penitencial signifique ir muriendo a nosotros mismos e ir viviendo más para Dios en Cristo.

–¿Qué legado nos deja Benedicto XVI?
Un testimonio sencillo, cordial, exquisito; con su magisterio luminoso, profundo, que nos ubica para ser firmes discípulos y apasionados misioneros de Jesucristo en la compleja situación actual. Yo pensaría que sus escritos nos podrían seguir ayudando, si él así considera oportuno. Por lo que a mí respecta, voy sintiendo mucha paz, estando más unido al Papa y a Cristo, más unido a la Iglesia en el hoy de la misión que Cristo nos pide.

 

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