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Fraile franciscano, honesto, sencillo, humilde y generoso, fray Juan de Zumárraga vino a México a evangelizar, enviado como obispo por Carlos V. Fue protector de los indios y verdaderamente se preocupaba por ellos, tanto que sus propios compatriotas desearon matarlo.
Para entender mejor la figura de este fundamental personaje en el Acontecimiento Guadalupano, Aleteia entrevistó a Mons. Eduardo Chávez, postulador de la causa de san Juan Diego y especialista en el tema de la Virgen de Guadalupe.
Un verdadero franciscano
Para Mons. Eduardo, fray Juan de Zumárraga fue un hombre de lo mejor que había en España. Cuenta que el emperador Carlos V hizo un retiro espiritual en 1527 dirigido por él, quedando tan impresionado que lo llenó de regalos. Zumárraga lo dio todo a los pobres.
"Tenemos a un hombre maravilloso como obispo de México", comenta el sacerdote, sin embargo, la situación no era nada favorable para los franciscanos que llegaron a evangelizar la antigua Tenochtitlan. Se encontraron muchos opositores, entre ellos a lo dominicos y a los miembros de la Primera Audiencia, presidida por Nuño de Guzmán.
Mons. Chávez narra que fray Juan de Zumárraga estaba realmente preocupado por el maltrato sufrido por los indios a manos de los españoles -por supuesto, no todos eran así-, a quienes no les convenía que los frailes los bautizaran porque, al tener la misma dignidad que ellos, no podrían esclavizarlos.
Por ello, sufrió incomprensiones y ataques violentos, incluyendo un atentado contra su vida. Esta situación llegó a tal grado que tuvo que lanzar un "entredicho" a la Ciudad de México, ordenando que se desnudaran los altares y no se celebrara más la Misa; además, excomulgó a la gente de la Primera Audiencia. "Una situación dramática" comenta el padre Chávez.

La posibilidad de la canonización
Siendo un hombre tan bueno, entregado a su misión e interesado por los indígenas, ¿será posible que en algún momento se pueda abrir la causa de canonización de Juan de Zumárraga?
El también director del Instituto superior de estudios guadalupanos responde que "tendría que hacerse con mucha responsabilidad".
En parte, explica, porque se la ha hecho mala fama con respecto al trato dado a Juan Diego cuando éste fue a buscarlo por orden de la Virgen de Guadalupe. El padre explica que no fue el obispo, sino los criados quienes trataron mal al santo.
Y por otro lado, la cautela tiene que ver con la fundación del colegio de la Santa Cruz, en 1536. "Fray Juan de Zumárraga era muy cercano a Erasmo de Rotterdam, el reformador católico", continúa el padre.
"Quería el colegio para que los indígenas aprendieran latín, español, oraciones. Pensaba que de ahí surgirían vocaciones y sacerdotes indígenas. Es decir un seminario para sacerdotes indígenas".
Destaca que, del colegio, surgieron Antonio Valeriano, autor del Nican Mopohua, y Fernando de Alva Ixtilxóchitl, que escribió el Nican Motecpana.
El "pero" que podría obstaculizar el proceso
Entonces, ¿qué fue lo que pasó? En 1539 ingresa al colegio un señor que se llamaba Carlos de Texcoco, que conoció el español y el latín. Este hombre se escapa y comienza a matar indígenas para volver a los sacrificios humanos, organizando un grupo en contra de los religiosos.
Ante esta situación, los detractores del fraile le echaron en cara su confianza en los indígenas y su proyecto se viene abajo.
Pero cuando aprehenden a Carlos de Texcoco, Zumárraga lo juzga, ya como cristiano bautizado, y lo envía al Brazo Secular. "¿Qué hizo el Brazo Secular?, lo quemó", enfatiza el padre Chávez. Por este acto, llega un "regaño" de España a fray Juan de Zumárraga porque la Inquisición era para los españoles, no para los indígenas, porque ellos apenas estaban aprendiendo la religión católica.
Ese es el punto que puede ser difícil para el postulador.


