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Sábado, 11 De Enero
San Higinio

Desplegó gran celo en la defensa de la fe

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San Higinio, Papa y Mártir Nació en Grecia (no se sabe la fecha con certeza), y murió en Roma, alrededor del año 140. Filósofo de origen ateniense, sucesor del mártir San Telésforo en la cátedra de San Pedro, durante su pontificado desplegó gran celo en la defensa de la fe entregada a los hombres por Cristo mediante los apóstoles, contra las herejías que surgieron en Roma, principalmente contra doctrinas gnósticas propagadas por Marción, Valentín y Cerdón.

Durante su pontificado organizó las órdenes menores en el clero y definió los grados de la jerarquía eclesiástica que habían quedado desorganizadas y confundidas debido a las persecuciones sufridas bajo los emperadores paganos Trajano, Adriano y Antonino Pío.

La tradición afirma que instauró la figura de los padrinos en el bautismo, con el objeto de que los bautizados fuesen guiados espiritualmente. Higinio estableció asimismo que todos los templos debían consagrarse y que para su construcción contasen con la autorización del obispo correspondiente.

Aunque no existen fuentes históricas que prueben su martirio, está considerado mártir por la Iglesia, pues tuvo que sufrir mucho durante los cuatro años que ocupó el trono pontificio. Por eso fue puesto entre los mártires, celebrándose su festividad el 11 de enero.

Su sepultura en las catacumbas vaticanas, es vecina de la tumba de San Pedro, el primer Papa, que a su vez se encuentra bajo el altar mayor de la Basílica de San Pedro, donde su actual sucesor celebra la Santa Misa.

Oración

Pastor eterno, mira con benevolencia a tu rebaño y consérvalo con protección constante, por tu bienaventurado Mártir y Soberano Pontífice Higinio, a quien constituiste pastor de la Iglesia universal. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Artículo publicado originalmente por Vidas Cristianas 

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Mientras Jesús estaba en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra. Al ver a Jesús, se postró ante él y le rogó: "Señor, si quieres, puedes purificarme".
Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado". Y al instante la lepra desapareció.
El le ordenó que no se lo dijera a nadie, pero añadió: "Ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio".
Su fama se extendía cada vez más y acudían grandes multitudes para escucharlo y hacerse curar de sus enfermedades.
Pero él se retiraba a lugares desiertos para orar. Lc. 5,12-16

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