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Miércoles, 03 De Junio
San Carlos Lwanga y Compañeros

Todos ellos personas de la corte del rey de Uganda, fueron martirizados con gran crueldad

CHARLES LWANGA
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La sociedad de los Misioneros de Africa, conocida como los Padres Blancos, formaron parte de la evangelización de Africa en el siglo XIX.

Después de seis años en Uganda ya tenían una comunidad de conversos cuya fe sería un testimonio para toda la Iglesia.

Los primeros conversos se dieron a la misión de instruir y guiar a los más nuevos y la comunidad creció rápidamente.

La vida ejemplar de los cristianos inicialmente ganó el favor del rey Mtesa pero maás tarde este comprendió que los cristianos no favorecían su negocio de venta de esclavos.

Mwanga sucedió a su padre en el trono. Al principio la situación de los cristianos mejoró y varios tuvieron posiciones importantes en su corte.

Pero el rey cayó en la tendencia homosexual. La situación de los cristianos, por no ceder a sus demandas, se hizo muy difícil.

El líder de la comunidad católica, que para entonces tenía unos 200 miembros, era  un joven de 25 años llamado José Mkasa (Mukasa) que ejercía como principal mayordomo de la corte de Mwanga.

Cuando Mwanga asesinó a un misionero protestante y a sus compañeros, José Mkasa confrontó al rey por su crimen.

El rey Mwanga había sido amigo de José por mucho tiempo, pero cuando este exhortó a Mwanga a renunciar al mal, la reacción fue violenta.

El rey mandó a que mataran a José. Cuando los verdugos trataron de amarrar las manos de José, el les dijo: "Un cristiano que entrega su vida por Dios no tiene miedo de morir".

Perdonó a Mwanga con todo su corazón e hizo una petición final por su arrepentimiento antes de que le cortaran la cabeza y lo quemaran el 15 de noviembre de 1885.

Carlos Lwanga, el favorito del rey, remplazó a José en la instrucción y liderato de la la comunidad cristiana en la corte. También hizo lo posible por evangelizar y proteger a los varones de los deseos lujuriosos del rey.

Las oraciones de José lograron que la persecución del rey amainara por seis meses. Pero en mayo del 1886 el rey llamó a uno de sus pajes llamado Mwafu y le preguntó por qué estaba distante del rey.

Cuando el paje respondió que había estado recibiendo instrucción religiosa de Daniel Sebuggwawo, el rey montó en ira. Llamó a Daniel y lo mató él mismo atravesándole el cuello con una lanza.

Entonces ordenó que el complejo real fuera sellado para que nadie pueda escapar y llamó a sus verdugos. Comprendiendo lo que venía, Carlos Lwanga bautizó a cuatro catecúmenos esa noche, incluyendo a un joven de 13 años llamado Kizito.

En la mañana, Mwanga reunió a toda su corte y separó a los cristianos del resto diciendo: "Aquellos que no rezan párense junto a mí, los que rezan párense allá". 

Él preguntó a los 15 niños y jóvenes, todos menores de 25 años, si eran cristianos y tenían la intención de seguir siendo cristianos. Ellos respondieron "sí" con fuerza y valentía. Mwanga los condenó a muerte.

El rey mandó que al grupo lo llevasen a matar a Namugongo, lo cual representa una caminata de 37 millas. Uno de los jóvenes llamado Mabaga era hijo del jefe de los verdugos. Este le rogó que escapara y se escondiera pero Mbaga no quiso.

Los prisioneros atados pasaron la casa de los Padres Blancos en su camino. El Padre Lourdel más tarde relató sobre el jóven Kizito de 13 años, que sonreía y animaba al resto.

Invitó a todos a cogerse de manos, para así ir unidos y ayudarse a mantener el ánimo. Lourdel estaba asombrado del valor y el gozo de estos nuevos cristianos camino al martirio. Tres de ellos fueron martirizados en el camino.

Un soldado cristiano llamado Santiago Buzabaliawo fue llevado ante el rey. Cuando Mwanga ordenó que lo matasen junto a los otros, Santiago dijo: "Entonces, adiós. Voy al cielo y rezaré a Dios por ti".

Cuando el Padre Lourdel, lleno de dolor, levantó su brazo para absolver a Santiago que pasaba ante él, Santiago levantó sus propias manos atadas y apuntó hacia arriba para manifestar que el sabía que iba al cielo y se encontraría allí con el Padre Lourdel.

Con una sonrisa le dijo al P. Lourdel, "¿Por qué estás triste? Esto no es nada ante los gozos que tú nos has enseñado a esperar".

Entre los condenados también estaba Andrés Kagwa, un jefe Kigowa que había convertido a su esposa y a varios otros, y Matías Murumba (o Kalemba), un auxiliar de juez.

El mayor consejero estaba tan furioso contra Andrés que dijo que no comería hasta que Andrés estuviese muerto. Cuando los verdugos titubearon, Andrés les dijo: "No mantengan a vuestro consejero hambriento, mátenme".

El mismo consejero dijo en tono cínico refiriéndose a Matías: "Sin duda su dios los rescatará" . "Sí," contestó Matías, "Dios me rescatará pero tu no verás como lo hace porque tomará mi alma y te dejará solo mi cuerpo".

A Matías lo hirieron mortalmente en el camino y lo dejaron allí para morir lo cual tomó por lo menos tres días.

Cuando la caravana de reos y verdugos llegó a Namugongo, los sobrevivientes fueron encerrados por siete días. El 3 de junio los sacaron, los envolvieron en esteras de cañas y los pusieron en una pira.

Mbaga fue martirizado el primero. Su padre, el jefe de los verdugos, había tratado en vano una última vez de convencerlo a desistir de su fe.

Le dieron entonces un golpe en la cabeza para que no sufriera al ser quemado su cuerpo. El resto de los cristianos fueron quemados. Carlos Lwanga tenía 21 años.

Uno de los pajes, Mukasa Kiriwanu no había sido aun bautizado pero se unió a sus compañeros cuando se les preguntó si eran cristianos. Recibió aquel día el bautismo de sangre.

Murieron 13 católicos y 11 protestantes proclamando el nombre de Jesús y diciendo "Pueden quemar nuestros cuerpos pero no pueden dañar nuestras almas".

No sabemos cuantos mártires produjo aquella persecución. Solo queda constancia de los que ocupaban un lugar en la corte o tenían puestos de alguna importancia.

Cuando los Padres Blancos fueron echados del país, los nuevos cristianos continuaron la obra misionera, traduciendo e imprimiendo el catecismo a su lengua nativa e instruyendo en la fe en secreto.

No tenían sacerdotes pero Dios les infundió a aquellos cristianos de Uganda la gracia para vencer con gran valor a las difíciles circunstancias.

Cuando los Padres Blanco volvieron después de la muerte del rey Mwanga, encontraron 500 cristianos y 1000 catecúmenos esperándolos.

Los mártires de Uganda fueron canonizados por el papa Benedicto XV el 6 de junio de 1920.

Oración

Mártires de Unganda, rueguen para que nosotros, inspirados por su fe, seamos capaces de mantenernos fieles en medio de cualquier prueba y de entregar nuestras propias vidas. Ayuden a aquellos que viven hoy bajo persecución. Amén.

Artículo publicado originalmente por corazones.org 

 

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Se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso:
"Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: 'Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda'.
Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.
El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero;
y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer.
Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".
Jesús les dijo: "¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios?
Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo.
Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?
El no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error". Mc. 12,18-27

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