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¿Tu pareja está enferma? Así podrás ayudarla

MODLITWA MAŁŻEŃSTWA, NOWOTWÓR
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Consejos para vivir en pareja un grave problema de salud.

Cuando tu pareja sufre un accidente o una enfermedad grave, a menudo nos sentimos desamparados y no encontramos siempre la mejor actitud que adoptar.

Delphine y Antoine, casados desde hace diez años y padres de tres hijos, deben afrontar una dificultad de salud de Antoine que necesita una operación seria. “Antoine sufre mucho y no sé cómo ayudarlo”, confiesa Delphine. “También tengo dificultades para hablar de ello con los niños sin inquietarlos, porque yo misma estoy inquieta cuando veo sufrir a mi marido sin poder hacer nada. Y eso a pesar de mi enorme deseo de abandonarme a la voluntad del Señor”.

El trance de una enfermedad es doloroso en muchos aspectos: para quien sufre físicamente –una vivencia difícil de comprender excepto para quienes han pasado por una experiencia similar–, para los allegados y, especialmente, para la pareja y los hijos. Ver sufrir a la persona que amamos sin poder ofrecerle alivio y consuelo es también un enorme sufrimiento.

Buscar ayuda, no aislarse

Antoine quizás encontraría cierta tranquilidad buscando la ayuda de un profesional. “No conviene que el hombre esté solo” (Gn 2,18). Y esto es cierto también para atravesar esos momentos de dolor intenso, cuando lo que realmente se quiere es estar solo en esta lucha de David contra Goliat. ¿Por qué es necesario no aislarse?

La persona que sufre se aísla a menudo por una necesidad imperiosa de calma, por valentía y por no molestar a los allegados. Estar en compañía en un momento así a veces parece contraintuitivo.

Sin embargo, estar solo con nuestro dolor aumenta el sufrimiento, según confirma hoy en día la neuropsicología. Y además, el silencio inquieta a los seres queridos.

Para sufrir menos, hay que “distraerse” del dolor.

Hay que buscar compañía, pero también no aislarse cuando se anuncian las crisis. Sugerir, en los momentos de calma, cierto acompañamiento puede ayudar al enfermo a afrontar estas tormentas. Y también ayudará a los seres queridos a no hundirse demasiado en la inquietud.

Estar juntos

Si Delphine siente que Antoine gestiona su sufrimiento –aunque no lo erradique–, entonces se sentirá más fuerte delante de él y en su relación con sus hijos. Y más fuertes también juntos.

Un círculo virtuoso, en definitiva. Los niños, que perciben con sutileza los estados internos de sus padres, disfrutarán en primer lugar de esta calma.

Es sin duda también un momento a solas para estar juntos, para contar el uno con el otro. La compasión –esa parte que surge con el sufrimiento del prójimo– forma parte también del sacramento del matrimonio.

Marie-Noël Florant

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