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Mi hijo roba: ¿Qué hacer para evitarlo?

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© Olimpik
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¿Has encontrado dulces en el bolsillo de tu niño que no le has comprado o un juguete que no le pertenece?

No te asustes, no lo conviertas en un ladrón. Pero para que él no comience de nuevo, debes comprender su gesto y mantener una conversación muy clara con él.

Para los padres, descubrir de repente este tipo de comportamiento puede resultar muy decepcionante, sobre todo cuando es un robo fuera de la casa (en la escuela, en el supermercado …).

Muchos pueden sentirse tristes, decepcionados y considerar que no son tan buenos padres como pensaban. No se explican el «robo» pues, hasta ahora, su hijo no había tenido ni un problema y, en principio, parece que está bien educado. Sienten vergüenza y se preguntan con miedo por el futuro: «Si continúa así, ¿dónde terminará? «.

Quizás lo primero que hay que hacer es no dramatizar. Debemos tener cuidado de hacer que las cosas crezcan demasiado rápido y, sobre todo, no debemos pegar una etiqueta de «ladrón» en la espalda del niño de la que ya no se deshará jamás.

Es cierto que un pequeño robo puede llevar a otros más grandes: «Quien roba un huevo roba un buey …», de ahí la necesidad de cerrar rápidamente la brecha. Pero, dicho esto, no hay nada en común entre la delincuencia infantil y la delincuencia adulta: el pequeño ladronzuelo no necesariamente se convertirá en el gran delincuente de mañana.

El robo no tiene el mismo significado para el niño que para el adulto

Claro, se debe resaltar la gravedad del robo. Sin embargo, primero debemos recurrir a la riqueza del vocabulario para traducir una realidad que finalmente es muy compleja.

Si robar se aplica a comportamientos graves y avergonzantes, uno usará palabras con más o menos indulgencia como mangar, por ejemplo. Entonces comprendemos que un niño no distingue claramente la gravedad del robo.

La noción de propiedad, de bienes que pertenece a otros, no es innata: un niño instintivamente tiene la necesidad de apropiarse de lo que le parece que es bueno para él.

El robo no tiene el mismo significado para él que para los adultos, y no siempre él evalúa el valor de lo que puede hurtar.

También es bueno que nos preguntemos acerca de nuestro propio comportamiento: en la vida cotidiana, y bajo los ojos de nuestros niños, ¿sucede a veces que no seamos de una honestidad perfecta? E incluso, ¿mostramos demasiada admiración por aquellos que saben cómo «sobrevivir» en la vida?

Uno ensalza las «hazañas» del vecino que tomó el tren sin pagar, o que equipó su casa con material recuperado en la construcción donde trabaja … Y no hablemos de declaraciones falsas de impuestos o seguros, que uno estima más que legítimas. A los medios de comunicación también les gusta difundir ejemplos de corrupción u otros escándalos financieros de alto perfil que involucran grandes sumas … y que se terminan a veces en una suspensión del proceso.

Intenta comprender el porqué de su gesto

En presencia de un niño «ladrón», lo primero que debes hacer es tratar de comprender por qué lo ha hecho así. Tal vez estaba jugando ( sobre todo antes de los 8 años) o tal vez quería satisfacer un deseo apremiante.

¿Quién, cuando era niño, no trató de substraer un «pequeño» chocolate o un dulce de la caja de dulces de una abuela? Incluso puede haber robos a esta edad «inspirados por la generosidad», como el de una niña que había robado una manzana para ofrecérsela a su hermana mayor y que, cuando ella es tratada de ladrona, no entiende por qué se la castiga.

Cuando el niño crece, puede robar para cubrir una escasez material que la pobreza o los rigores de su familia le niegan («No tenemos dinero para comprarte esto»). Es difícil no salivar frente a algunas vitrinas o no tener lo que otros niños les gusta mostrar con orgullo en el patio de la escuela. El niño también puede robar para «hacer lo mismo que los demás», probar su valor o su gusto por el riesgo, o mostrar a sus amigos que es capaz de asumir un desafío.

Pero es bueno buscar si la causa no es más profunda y si el niño no sufre un sentimiento de frustración que luego busca compensar con un robo. Tal vez él está en una situación difícil. El robo tendrá entonces el valor de SOS.

¿Qué nos dice en este caso? ¿Quiere obligar al adulto a ocuparse de él? Pero entonces, ¿no es esta simplemente la señal evidente de que el niño piensa, correcta o incorrectamente, en no ser amado? De modo que un castigo demasiado fuerte solo podría fortalecerlo en esta convicción, y empujarlo a robar para compensar o llamar la atención.

¿Qué hacer?

Primero, ayudar al niño a expresar las causas reales de sus gestos. ¡Incluso si inicialmente da «excelentes» razones! Tienes que ayudarlo a conocerse a sí mismo.

Si tiene menos de 7 años, debes enseñarle el significado de la propiedad: «¿No te gusta que te tomen tus cosas? Bueno, a los otros tampoco! Tu eres responsable del daño que haces a los otros».

Si tiene más de 7 años, tendrás que reaccionar, pero sin dureza. Castigar si es necesario, pero no en exceso. Muéstrale al niño el valor de las cosas diciéndole abiertamente porqué el ha hecho mal, y cómo el puede arreglarlo.

Si el niño tiene unos pocos ahorros podrá tal vez pagar lo que ha robado y si recibe cada samana una paga podrá aprender a limitar sus deseos.

Denis Sonet

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