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Ten pequeños gestos de Ternura con Jesús en el Sagrario

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A Jesús le encanta que tengamos gestos de ternura con Él. Un «te quiero Jesús» nunca está de más.

Suelo recomendar a todos:

«Nunca te canses de decirle a Jesús que le quieres. Ámalo mucho. Ámalo más».

En lo personal me encanta parar por diferentes iglesias para saludarlo en los Sagrarios. Toco la puerta antes de entrar.

«Soy yo Jesús».
Y parece que sonríe y responde:
«Yo soy, Claudio».

Ese «YO SOY» siempre me ha intrigado.

Hoy mientras conducía el auto me di cuenta que no me sería posible pasar a verlo. ¿Qué hacer? Recordé lo que hacían unos santos que tenían una gran devoción y amor a Jesús en el Sagrario.

Nunca perdían ocasión para pasar, aunque fuera un ratito y estar con Él y decirle que le querían y acompañarlo para que no se sintiera solo. Y cuando no podían ir a verlo le pedían a sus Ángeles de la Guarda que lo fueran a saludar. Y eso fue lo que hice.

Sentí de pronto esa necesidad urgente de devolver, aunque fuera un poco, tanto amor por la humanidad. Y que supiera que le tenemos presente en nuestros trabajos cotidianos, que es parte importante de nuestras vidas.

«Ángel de mi guarda, por favor ve a aquél Sagrario y saluda a Jesús de mi parte. Dile que le quiero. Y quédate un rato en adoración».

Recuerdo que un domingo en la madrugada Fui a verlo.  Estaba aquél oratorio muy solo y silencioso. Toqué la puerta y entré. Me quedé un rato rezando, dándole vuestros saludos, que siempre me piden. Y en un momento dado sentí curiosidad.

Te explico. Tú y yo entramos al oratorio, nos vamos a nuestros oficios, paramos en alguna cafetería. Pero Él no. Jesús Sacramentado siempre permanece allí. Algunos santos le han llamado «PRISIONERO DE AMOR».

Se me ocurrió preguntarle: «Qué haces todo el día en ese Sagrario?» Y me pareció que la respuesta fue una, simple, directa: «AMAR».

He visto tantos milagros de Jesús en el Sagrario y aún me sorprendo cuando un lector me cuenta el enorme favor que le hizo Jesús. Suelo pensar: » Qué bueno eres Jesús».

En el Sagrario encuentro mi paz, mi consuelo y al mejor de mis amigos.

Cuando vayas a verlo, ¿podrías hacerme un favor? Dile: «Claudio te manda saludos». Me encanta sorprenderlo y darle esas pequeñas sorpresas, para hacerlo sonreír.

Dios te bendiga! 

……………….

 

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