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¿Sabes lo que te preguntarán cuando vayas al cielo? (No te pierdas esta bella reflexión)

Angel with wings in front of heavenly light © Lane V. Erickson / Shutterstock
Angel with wings in front of heavenly light © Lane V. Erickson / Shutterstock 
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Estos días de Cuaresma me acercan a Jesús. Son una época de gracia, irrepetible.

Me convierten en un “Bicho raro”. Pero qué alegría ser un bicho raro para Jesús.  Ya me lo han dicho: “Vaya que eres un bicho raro”. Y yo sonrío feliz de tener la oportunidad de ofrecer algo.

Son estos días de gracia en los que reflexiono más en mi vida, lo que he hecho y lo que haré con lo que me resta de ella. Estoy por cumplir 60 años. Pienso a menudo en los frutos que he dado. ¿Le habrán gustado a Dios?

Cuando te das cuenta que la vida es un soplo y ves partir personas que estimabas, es momento de sentarse a pensar. ¿Iré con mis manos vacías al encuentro con el Padre?

¿Qué debo hacer con mi vida? Sólo hay una respuesta: “Amar”.

Mi esposa Vida, a menudo recuerda la homilía de un sacerdote que nos decía:

“La semana pasada tuve un retiro con los profesores del colegio. Les dije que cuando partamos de este mundo nos pondrán un examen, así como ellos se los ponen a sus alumnos. Este examen, será un poco diferente. De su respuesta dependerá nuestra eternidad. Y tendrá una sola pregunta: ¿AMASTE?».

Hoy me detuve a pensarlo: “¿Amaste Claudio?”

Repasé las décadas que he vivido.  Miré en el pasado lo que hacía un Claudio más joven, testarudo e intrépido, como si estuviese viendo el panorama desde una distancia prudente. A cada paso me gritaba: “Claudio, ¿qué ocurre contigo?”

“No he amado”, fue mi conclusión después de esta dolorosa experiencia.

Creo que seré como aquella persona que llamaron a trabajar entrada la tarde y le pagaron el mismo salario que a los que empezaron a primera hora en la mañana.

Aún hay tiempo. Y debo empezar a amar.

¿Cómo? Mi amor es insuficiente, y muchas veces interesado.  Le pediré a la Virgen María, nuestra Madre, que me de un poco de su amor, para poder amar al buen Jesús como ella lo ama. Para tener los ojos abiertos y ver a Cristo en el pobre, el que sufre.

Es hora de Perdonar y  amar. Vivir el Evangelio.

Necesito alimentarme de la Eucaristía, y recuperar mis fuerzas.

¿Cómo saber que amo? Porque puedo perdonar y guardar los mandamientos de Dios.

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos». (Jn 14, 14)

 

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Te invitamos a conocer la página de nuestro autor Claudio de Castro donde podrás leer sobre su vida y aventuras en torno al sagrario.

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