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Que no pase un día de mayo sin un PIROPO a la Virgen María.

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En mi país, mayo es el mes de María. No sabes cuánta ilusión me da saber que estamos casi en mayo y podré piropear a nuestra madre y Madre de nuestro Divino Salvador.

San Luis de Monfort fue quien dijo: “María es el camino más seguro, el más corto y el más perfecto para ir a Jesús”.

Mi devoción por la Virgen María viene de la infancia. Me siento feliz al saber que puedo acudir a ella en los momentos de tribulación y prueba, como los que estamos viviendo en el mundo con esta Pandemia.

¿Debo acudir a María? ¡Por supuesto!

Don Bosco solía decir: “Quien confía en María no se sentirá nunca defraudado”.

Puedo decirte que es cierto. Nunca he quedado defraudado.

Siempre que tengo una dificultad muy seria que me excede y no sé cómo resolver acudo a María, le pido que interceda por mí ante nuestro Señor, confiando que su Hijo NADA LE NEGARÁ A SU MADRE.

Sor María Romero, beata, una religiosa salesiana en Costa Rica, solía llamarla: “Mi Reina”. La Virgen le conseguía de su hijo grandes milagros, para consolar a las personas que sufrían.

Mi mamá, cuando era una joven estudiante fue testigo de estos prodigios dispensados por la Virgen, recibiendo ella uno de estos y que quedó registrado en los libros que publicaron sobre la vida de sor María.

No temas amar a la Virgen y piropearla y acudir a ella.

Me parece que fue santa Teresita del Niño Jesús quien escribió estas bellas palabras:

“No temas amar demasiado a la Santísima Virgen, nunca la amarás lo suficiente, y Jesús estará muy contento, pues la Virgen es su Madre.”

Si no sabes cómo piropearla busca las letanías, que son bellos piropos de amor. Se suelen decir al final del rezo del santo Rosario.

Busqué para ti algunos piropos y encontré éste, bellísimo:

“No tengo alas para ir al Cielo, pero sí tengo palabras para decirte: María, te quiero”.

Madre amable
Digna de todo nuestro amor.
Por lo buena que es.
Por lo santa.
Por ser mi Madre.
Por todo lo que le debo.
Porque, después de Dios, nadie me quiere tanto.
Por su encantadora sencillez.
María es digna de todo nuestro amor.
Totus tuus. Todo tuyo y para siempre. 

En lo personal me encanta decirle a diario:

“¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!” y

“Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti.”

Cuéntanos, ¿qué piropos le dices tú a la Virgen María, madre de nuestro Salvador?

…….

 

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