Aleteia

Para los que aman la vida y son papás (Un testimonio sobre la paternidad)

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De pronto se acerca el dia del «padre». He pensado mucho en ello. Voy a cumplir 60 años y varios de mis hijos no están en el nido. “Así debe ser”, me digo. “La vida debe continuar”.

Hay personas que al conocerme me cuentan que leen estos escritos de Aleteia. Más de uno me ha preguntado si soy padre (sacerdote). Les parece extraño que no siendo sacerdote me siente a escribir sobre mi relación con Dios y Jesús en el sagrario. “Soy padre de familia”, les respondo. «Siempre quise serlo, con Dios en medio de nosotros, y su mirada paternal».

La añoranza te golpea cuando te sientas a recordar. Busqué en el armario uno de los diarios en los que anotaba cuando Vida mi esposa quedaba embarazada e iba escribiendo las anécdotas del día durante todo el embarazo. Encontré uno. “Diario de mi Bebé” octubre de 1990. Lo abrí y empecé a leer:

“Querido hijo(a):

¡Estoy tan Feliz!

Fuimos al laboratorio donde le hicieron una prueba a tu mamá y salió positiva. Vamos a ser una gran familia. ¡Qué maravilla!

Cuando entramos al laboratorio, la recepcionista nos dijo de golpe: ¡Felicidades! Y sentí un vuelco en el alma. Esto fue a las 7:15 p.m. Quedé petrificado.

Tu mamá quería que la abrazara fuerte y le dijera cosas lindas, pero de milagro podía yo sostenerme.

¡Hoy tenemos la certeza que vendrás! ¡Bienvenido(a)! ¡Ya eres parte de nosotros! Tus hermanos no lo pueden creer. Yo tampoco. Me parece un sueño. No tienes idea todo lo que hemos hablado de ti.

En este momento tu mamá y yo estamos en el cuarto hablando de ti. Hay que preparar muchas cosas para tu venida. Y todo lo haremos con un amor infinito. Tus hermanitos están preocupados porque no tenemos una cuna ni hemos comprado pañales

Te deseamos e imaginamos desde hace mucho.

Luego que salimos del laboratorio regresamos emocionados a la casa.

«¡Viene el bebé! ¡Viene el bebé!» Gritábamos emocionados desde las escaleras.

¡Dormirá conmigo!, dijo tu hermanito.
¡Dormirá conmigo!, aseguró tu hermanita.
¡Dormirá conmigo! Dije yo.
¡Dormirá en su cuna!, sentenció tu mamá. ¡Y a nadie se le ocurra despertarlo!

A esta hora toda la familia sabe que vendrás. Has despertado muchas ilusiones. Vieras qué alegre está tu mamá. Celebra entre risa y risa. Y yo, con todo mi amor, te escribo estas líneas. Eres un regalo de Dios. Gracias por existir.

Papá

 

…………

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