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Mientras algunos dan su vida por su fe, ¿qué hacemos nosotros?

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ES TU VIDA

¿Qué harás con ella? ¿Le vas a dar sentido? Haz  algo que trascienda, que valga la pena. Sé feliz. Y vive a plenitud.

Una amiga ha decidido vivir para Dios. Hace poco me la encontré a la salida de Misa.  La veía tan feliz que le pregunté: “¿Lo harías de nuevo?”

Me miró ilusionada y respondió: “Elegí bien. Lo haría otras  mil veces, si mil veces volviera a nacer”.

Dar la vida por otro, gastarla en algo más grande que nosotros… Hay tantos que sienten este llamado de Dios y acuden a su encuentro. Otros dudan y no saben… Mantienen un pie en la tierra y otro en el cielo en caso que algo salga mal. 

BARBASTRO

No sé si conoces la historia.  Durante la guerra civil española en la ciudad de Barbastro fusilaron a 51 jóvenes misioneros claretianos.  Corría el mes de  agosto de 1931.

Cuando los sacaron de su encierro para llevarlos a fusilar…

“Los testigos oyeron a algunos perdonar a los que les ataban, a otros les vieron coger del suelo las cuerdas, besarlas y dárselas a los que les ataban. Alguno gritó: «Adiós hermanos, hasta el cielo». 

Fue algo sobrecogedor. Les dieron la oportunidad de renegar de su fe.  Ninguno aceptó.

Dejaron testimonio de su fe escribiendo en las paredes, las sillas y en una envoltura de chocolate.  

Fueron al encuentro de Dios perdonando a sus asesinos.

Eligieron vivir y morir por algo grande, el amor de Jesús. Increíble… Dar la vida, ir al martirio por el Amor.

Te lo cuento porque hace poco estuve en el Santuario Nacional del Corazón de María, en Panamá, donde conservan una copia de la envoltura de chocolate. Es impresionante. Impacta, sobre todo cuando sabes lo que vivieron y sufrieron estos jóvenes. Cada uno escribió un mensaje en esa envoltura. Estuve leyendo cada palabra, hasta que encontré algo diferente… que me hizo sentir la cercanía de este joven que estaba por morir.

Las palabras que dejó llamaron mi atención. Escribió en una esquina de la envoltura lo que tal vez sabía iba a trascenderlo. Te llega hondo, al alma. Son palabras llenas de una gran ilusión, como un grito de esperanza que te mueve a reflexionar.  

No puedo explicarte lo que sentí al leerlas, o lo que experimento al escribirte. Las leo y releo y pienso mucho en la vida que llevo y mi relación con Dios.

Estas son sus palabras.

 “Nunca pensé ser digno de gracia tan singular”.

 

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¿Conoces alguna persona que tenga dificultades para leer o le sea imposible hacerlo? Nuestro autor te presenta este Audio Blog para que puedan escuchar esta hermosa reflexión, de su viva voz y compartir con él la gran aventura de su vida.

Te invitamos a compartir estos audio blogs en cualquier programa radial citando la fuente.

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