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Los refranes de mi esposa Vida

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Desde que conocí mi esposa Vida supe que era una mujer especial, diferente a otras mujeres que había conocido. Le gustaba leer y mucho. La verdad, conocía más autores que yo, en ese entonces pichón de escritor y pasábamos largas horas hablando de libros, autores y sueños. Así fue nuestro primer encuentro, casi una tertulia literaria.

Cuando nos casamos empezó a repetir sus refranes y consejos en casa.

¿Los consejos? La mayoría los desoía. Los hombres solemos ser un poco tercos. Y me metía en cada problema por esto. Aprendí con el tiempo a escuchar y evaluar sus consejos. No he cambiado mucho sigo testarudo.

La última vez que me aconsejó le dije que “por supuesto, te prometo que haré lo que me dices”. Se dio la vuelta he hice todo lo contrario. Me costó miles de dólares y casi quiebro mi editorial católica.

He cambiado un poquito y ya la escucho un poquito más.

Hay algo en ella que me agrada mucho y son sus refranes y dichos.  Te compartiré algunos. Supongo que las esposas se parecen mucho entre sí y suelen decir en familia estos refranes para sus hijos y esposos.

LOS REFRANES QUE SUELE DECIR VIDA MI ESPOSA

Es de bien nacido ser agradecido.  

Engrandece al hombre ser humilde y dar las gracias.

Cree en el poder de la verdad.

Porque la verdad te abre todas las puertas. Es una cosa tan sencilla que está en la santa Biblia: “La verdad os hará libres”.

Tengo maestría y doctorado en ama de casa (esto lo dice de manera jocosa).

Si los gobernantes tuviesen maestría y doctorado en ama de casa, no gastarían el dinero en cosas innecesarias. Cada centavo sería utilizado para cosas fundamentales, salud y educación.

La única manera de tener mejores seres humanos es que la mamá este en la casa con sus hijos.

Se deben hacer leyes para que las mamás trabajen medio tiempo y puedan acompañar  a sus hijos.

Esos muchachos que van a las calles a hacer manifestaciones violentas si supieran que en sus casas está la mamá esperándolos con una sopa caliente y un rico almuerzo irían directo a sus casas. Pero si no hay nadie es sus casas que los espere están propensos a meterse en problemas.

Cuando vamos a misa y vemos una familia te das cuenta que es un testimonio maravilloso, No tienen ni que hablar.

Ver al papá con la mamá y los hijos, te llena de esperanza por un mundo mejor.

 

 

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Te invitamos a conocer la página de nuestro autor Claudio de Castro donde podrás leer sobre su vida y aventuras en torno al sagrario.

 

 

 

 

 

 

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