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¿Acaso importa la edad cuando Dios te pide algo?

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Esta mañana telefoneé a mi tía Vera para felicitarla por su cumpleaños.  Se alegró mucho y me comentó:
“La vida pasa tan rápido”.

Conociendo su fortaleza de espíritu  y  la forma admirable como enfrenta las dificultades, le respondí:
La  vida no se va, se renueva. Se convierte en una gran aventura por vivir”.

En ese momento recordé esto: “Moisés tenía ochenta años y Aarón ochenta y tres cuando hablaron a Faraón” (Éxodo 7, 7).

¿No es increíble?

Me encanta este encuentro de Moisés con Dios. Moisés, muestra su lado humano,  sus carencias y temeroso trata de excusarse,  salir de aquél lío en que lo metían.

“Moisés dijo a Yavé: “Mira Señor, que yo nunca he tenido facilidad  para hablar, y no me ha ido mejor desde que hablas a tu servidor: mi boca y mi lengua no me obedecen…

Le respondió Yavé: “¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿Quién hace que uno hable y otro no? Anda ya, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que has de hablar.”

Pero él insistió: “Por favor, Señor, ¿por qué no mandas a otro?”  Esta vez Yavé se enojó con Moisés y le dijo: “¿No tienes a tu hermano Aarón, el levita? Bien sé yo que a él no le faltan las palabras. Y precisamente ha salido de viaje en busca tuya y, al verte, se alegrará mucho”. (éxodo 4, 10-15)

El buen Dios… Ah…. Ya lo conoces, cuando te busca, no podrás más que seguirlo.  Te enamora, te convence y te da los medios.

En mi caso, le comentaba ayer, a unos compañeros del colegio:

“La vida me ha enseñado a golpes. He visto muchas cosas.  Y a menudo me pregunto cómo puede Dios amarnos.  A pesar de eso…  ahora sé que debo amar a la humanidad. Buena, mala, como sea. “Amar a todos”.  Es lo que Dios quiere de nosotros.  Realmente no tengo ese amor ni las virtudes para lograrlo. Por eso le pido a Dios que supla”.

¿Sientes que Dios te ha pedido algo? A veces te asustas. Sabes que Dios se ha fiado en ti. Y no sabes por qué. Ni que hacer.
No te inquietes. Escúchalo. La edad significa poco cuando Dios te pide algo. Él lo sabe todo y proveerá lo que falta.

Es como me comentó hace unos días María Jesús, una prima de mi esposa Vida:

“En las cosas de Dios, tú pones los medios ordinarios,  Dios los convierte en extraordinarios”.

¡Qué bueno eres Señor!

 

…………….

 

Te recomendamos un libro digital, divertido, de Claudio de Castro.  Es un abrazo para nuestra familia.

 

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