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Tomar un café que me recuerda el amor de mi esposa

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Todas las mañanas desde hace más de 30 años escucho invariable la voz de mi esposa vida que me llama: “El café está listo. Ven que se enfría”.

Me sonrío. ¿Cómo me puede tener tanta paciencia? Las esposas suelen poseer esa virtud inexplicable para los hombres. A veces se me antoja un café por la tarde y de pronto llega Vida con una taza de café humeante y la coloca frente a mí.

“¿Cómo supiste?” pregunto con curiosidad.

“Las esposas lo sabemos…” responde.

Trabajé 20 años en una industria cafetalera y sé reconocer un buen café. El de mi esposa es el mejor. Creo que el cariño con que lo prepara es el ingrediente secreto.

Me gustan las tardes en mi casa. Hay mucha tranquilidad y puedo escribir a gusto.

A las tres de la tarde hago un alto. Rezo la Coronilla a la Divina Misericordia o hago un alto y reflexiono en la pasión de nuestro Señor.

“A las tres de la tarde en punto, implora Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y, aunque sea por un breve momento, sumérgete en Mi pasión, particularmente en Mi abandono al momento de la agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para todo el mundo. Yo te permitiré entrar en Mi dolor mortal. En esta hora, Yo no rehusaré nada al alma que Me pida algo en virtud de Mi pasión”. (Diario, 1320)

Luego continuó escribiendo.

Lo mío es escribir. Me encanta saber que puedo llegar a tantas personas, compartirles mi vida y de alguna forma que no he logrado descifrar, darles una voz de aliento para que continúen con sus vidas y logren conquistar sus sueños.

La vida es para ser vivida a plenitud.

Mi esposa me consiente. Mientras escribo calladamente prepara el café.

Desde aquí percibo el maravilloso olor de la infusión.  Y sé que ama.

Me pregunto si nuestras oraciones llegan a Dios con un aroma agradable, de pureza, amor y recta intención. Con buenos deseos por los demás. ¿Qué pensará de mis oraciones? ¿Qué le dirá mi ángel de la guarda? ¿Mirará Dios desde el cielo a los que le buscamos y no logramos llegar a la santidad?

De alguna forma, todo me recuerda a Dios. La vida en familia, la naturaleza y el café de mi esposa.

 

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Te invitamos a conocer la página de nuestro autor Claudio de Castro donde podrás leer sobre su vida y aventuras en torno al sagrario.

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