Aleteia

¿Por qué la disciplina es lo que más nos cuesta con nuestros hijos?

Comparte
Hace poco hice una encuesta en twitter cuyos resultados me llamaron poderosamente la atención. Preguntaba en abierto, dirigido a padres y madres, qué aspecto era el que les resultaba más difícil de educar en sus hijos. Había cuatro opciones: sexualidad, interioridad, disciplina y solidaridad. Los resultados fueron arrolladores: para más del 50% de los padres y madres que contestaron la encuesta, es la disciplina el aspecto más complicado con sus hijos. Luego venía la interioridad con un 20% y los otros dos aspectos superaban el 10% por poquito. Curioso.

Es cierto. La disciplina genera en casa muchas discusiones familiares. El que nuestros hijos colaboren en las tareas, hagan lo que les dices, obedezcan, se pongan a estudiar, tengan ordenada la parte del hogar que les toca… no es tarea sencilla y, además, es muy desagradable. Yo a veces siento que, no siendo lo más importante, es lo que nos come en casa más energías. Pero este valor tan alto y el bajo valor de las otras opciones me ha dado que pensar.

¿No será, tal vez, que es la disciplina el que nos resulta más incómodo porque es el más evidente, al que dedicamos más tiempo, en el que invertimos más fuerzas, el que pensamos que tiene unos resultados más apreciables, el que afecta más a la vida común? ¿No será, tal vez, que sentimos que los otros no son tan complicados porque, en buena medida, “no son”? ¿No será que la sexualidad, la interioridad, la solidaridad y otros aspectos como estos, nos cuestan menos porque, al afectar menos a la vida cotidiana, no reciben tanta atención por nuestra parte? ¿No será, tal vez, que vivimos en un mundo en el que tenemos grabado a fuego el tema de la organización, el esfuerzo, el orden, el trabajo, el estudio… y mucho menos el espíritu, el don, el otro, lo mejor de mí?

Bajo esta lectura, los resultados me parecen preocupantes. ¿Enseñamos a nuestros hijos el amor? ¿Cómo padres, en nuestra relación, somos ejemplo de cuidado, de caricia, de atención, de sexualidad bien vivida? ¿Hablo con mis hijos de sexo? ¿Les ayudo a que su autoestima esté en unos niveles de salud personal suficientes? ¿Les ayudo a desconectar de las redes e internet? ¿Me ven alguna vez haciendo silencio? ¿Dejo que se aburran? ¿Les transmito el placer de la lectura, de la música, de las artes? ¿Le explico que más allá de él, sus apetencias, sus necesidades, sus planes… hay otros, con otros planes, otras necesidades, otras apetencias? ¿Le enseño a mirar las necesidades ajenas? ¿Nos ve en casa compartir con el que lo necesita? ¿Nos involucramos y comprometemos en instituciones o asociaciones de ayuda? Son preguntas interesantes, ¿no creéis?

Ordenar la habitación es importante, pero difícil si dentro de uno no hay cierto orden. Sacar el lavavajillas es importante, pero difícil si no se han dado cuenta de la necesidad de la ayuda mutua y de hacer felices a otros. Ponerse a estudiar es importante, pero difícil si no ven el estudio como algo que les hace mejores.

Démosle una vuelta. El asunto, sin duda, lo merece.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Top 10 Santi Casanova
  1. Más leido
    |
    Más popular
Ver más