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Mujer, madre, policía… y heroína

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Una amiga cercana me escribió un correo electrónico el pasado sábado, con el enlace a una noticia que le había emocionado y cuestionado. La noticia la publicaba el diario ABC. Una mujer, policía, fue capaz de reconducir una situación de tensión y enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas del orden, durante una protesta en la ciudad de Génova.

Yo también me he emocionado leyéndola y también ha supuesto un aldabonazo de esperanza y de fuerza en este mundo complejo y lleno de problemas.

  • Fácil es etiquetar en bandos. Lo hacemos continuamente. A veces porque nos llevan o nos obligan a ello y otras porque nos encanta jugar a buenos y malos. Fácil es hablar de trabajadores manifestantes por un lado y de policía, por otro lado. Fácil es hablar, como tantas veces he escuchado, de pueblo por un lado y de servidores del régimen, por otro lado. Fácil es esconderse tras pancartas y cascos, también para los que analizamos desde el sillón la noticia del día. Ole a María Teresa por enseñarnos que ¡a la mierda los bandos y los bloques y las etiquetas! Porque ella los rompió de un plumazo y demostró, a los que allí estaban y a los que aquí leemos, que ella también es pueblo, madre y trabajadora y, con ello, abrió la puerta a que los manifestantes descubrieran enfrente a personas, de carne y hueso, donde sólo veían robots uniformados.
  • ¡Qué importante la empatía! Ole a María Teresa por marcarnos el camino, que ya nos lo había marcado el Señor Jesús. Ser capaz de entender al otro, de escucharle, de ponernos en su lugar, de imaginarnos su situación, de tratar de dar sentido a sus sentimientos… ser capaz de salirnos del camino y compadecernos del hermano malherido, acosado, acorralado…
  • Un gesto vale más que mil palabras, porque nos invita a ir más allá. Quitarse el casco es mucho más que eso. Ole a María Teresa por abrir la puerta al encuentro, a descubrir el rostro del prójimo, a mirarle a los ojos, a escuchar su palabra, a apostar por ser de verdad, sin protecciones, sin disfraces, sin escalas, sin jerarquías… Un gesto que construye paz, que desarma a la ira, que desactiva el conflicto.
  • Y la demostración, una vez más, de que cada uno tenemos mucho que decir en esto de hacer del mundo un lugar más humano, más ético, más pacífico, más saludable, más cercano a la misericordia de Dios. Nada cae en saco roto. No valen las excusas. Basta ya de apelar a nuestra pequeñez y a nuestra soledad. No quiero seguir oyendo lamentos y quejas de personas que piensan que el mundo se arreglará con un terremoto de bien y bondad. El cambio es silencioso pero tenaz. Tú eres necesario. Y yo. Y todos. Cada acción como la de María Teresa es una batalla ganada al mal, a la desesperanza, a la oscuridad. Todos estamos llamados a contribuir, nadie se queda fuera.

El bien también es viral. El bien también atrae. El bien también vence. El bien también sucede. Que no te engañen.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

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