Aleteia

¿Confiar o desconfiar por defecto?

Comparte
¿Confiar o desconfiar? Desde luego, la respuesta no es sencilla ni simple pero creo que hay una actitud vital básica, ante lo que acontece y ante las personas, que cada uno debe elegir. Hay personas que, de primera, decidimos optar por confiar, asumiendo riesgos; y otras que, en un comienzo, no se plantean ciertas cosas porque desconfían por defecto.

Todo esto viene porque, desde hace un tiempo, soy usuario de Bla Bla Car y ya he organizado varios viajes donde se meten en mi coche desconocidos que lo único que tienen en común conmigo, al menos al principios, es el lugar al que viajan. Yo también fui “paquete” y me metí en el coche de una chica que me llevó a Madrid en su viaje a Zaragoza desde Salamanca. Cuando cuento esto, la gente que me escucho enseguida se posiciona en uno de los dos grupos que comentaba: los que confían, y comentan que ellos también han participado o que les gustaría, y los que desconfían y piensan que lo que hago es una locura, con muchos riesgos y que ellos no van a probar de ninguna manera.

Yo soy de los que confían. Y me gusto así. Confío, por defecto, en el ser humano y en la bondad que lo habita, en mayor o menos medida. Confío en que hay más gente buena que mala. Confío en que confiando, se expanda la onda de la confianza… ¡Valgan todas las redundancias del mundo! Y confío porque sé que alguien me protege, me cuida, me sostiene. Sin ese Alguien, seguramente, mi mentalidad variase y mi desconfianza iría en aumento, llenando calles, jardines y parques. Creo que es compatible confiar con una sana y lógica prudencia, aunque también es verdad que hay ocasiones en las que, confiando, uno asume riesgos, riesgos de herida, riesgos de pérdida.

¿Confiar o desconfiar? Es la pregunta del comienzo del post. Yo tengo otra, ahora y aquí: ¿Se puede amar sin confiar? Buena pregunta, ¿a qué sí? Yo creo que no. La desconfianza destruye, al final. La desconfianza no arriesga. La desconfianza siempre se sitúa y me sitúa a la defensiva. Si Dios hubiera desconfiado no habría creado el mundo y, menos, al hombre. Confió y… pasó lo que pasó. Confía, y siguen pasando cositas. Pero Dios, que es amor, no puede más que apostar, que confiar, que seguir jugándosela contigo, una vez, y otra vez, y otra vez…

El Bla Bla Car es una bonita imagen de algo que me gusta vivir: dejo subirse a mi vida a algunos que, en un momento, comparten trayecto. A veces no son siempre los mismos. A veces no llegamos a la misma meta. A veces, incluso, compartimos el trayecto sin más, durmiendo. Aún así, poner “el coche” de uno a disposición y hacer camino junto a otros… es una apuesta por la que siempre voy a luchar. Ojalá nadie me apague la chispa. En el fondo, creo, es apostar por el amor, que abre sus abrazos a todos sin miedo a no ser correspondido.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Top 10 Santi Casanova
  1. Más leido
    |
    Más popular
Ver más