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Segunda Comunión

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Querida Irene

Ayer tomaste la Primera Comunión. Fue un día genial, de los que creo que no olvidarás. La gente que más quieres, tus abuelos, tus tíos y tus primas vinieron para acompañarte.

Por la noche, rendida, me acosté antes que nadie e intercambiamos papeles. Fuiste tú la que viniste a mi habitación a darme un abrazo, cuando estaba a punto de «caer». «Gracias por lo que os habéis esforzado», me dijiste. Y a continuación tuvimos una conversación de las nuestras que tanto te gustan. Cuando te noto receptiva no necesito mucho tiempo, me bastan un par de minutos para ir directa al corazón.

Tengo la sensación de que hablamos el mismo lenguaje y que las cosas que para mí son esenciales también lo son para ti. Hablamos de la amistad con Jesús. «Desde el 13 de mayo de 2017, Irene Catela Latre es más amiga de Jesús», dice el recordatorio que hemos hecho de tu Primera Comunión.

Hasta llegar a este punto de tu historia personal te hemos llevado de la mano. Has hecho lo que te hemos ido diciendo, pero a partir de ahora aunque sigamos estando ahí, serás tú la que decidas en qué medida quieres ir avanzando. Tendrás que encontrar los hitos de tu particular camino de fe y soy consciente -aunque me pese- de que habrá momentos en los que no seremos papá y yo quienes más te acerquemos a Él.

Es ley de vida. Igual me ocurrió a mí. Un profesor, un amigo, una catequista, tu madrina o padrino, una experiencia, una canción, una película pueden ser los que vayan definiendo esa amistad que deseo con toda mi alma que no haga sino crecer.

En la familia hay personas en las que puedes encontrar ejemplos preciosos de cómo el amor de Dios puede cambiar el corazón del hombre. Espero que a medida que vayas creciendo sepas valorar la letra pequeña de todas esas batallas que contamos una y otra vez en las sobremesas. Es la intrahistoria de la familia, de la que tan orgullosa me siento porque está cuajada de ejemplos de lo que da verdadero sentido a la vida.

Hoy tomas tu segunda comunión. Esta mañana era el día especial de una de tus mejores amigas y has querido acompañarla. Te has ido hacia la capilla del colegio con la misma ilusión que ayer. Después de la segunda vendrá la tercera, la cuarta y así hasta el infinito. Espero, Irene, que mantengas siempre la ilusión por hacer las cosas «como Jesús quiere», como me decías anoche. Si vas de su mano, la vida será una aventura apasionante. @amparolatre

 

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