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El verano ideal

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Hablamos bastante con ellos, bastante más, al menos, que lo que lo hicieron con nosotros o con nuestros padres. Pero el gran reto es escucharles; callarnos y atender sin prisas qué es lo que les preocupa, cómo sienten, qué les ilusiona… 

Y esto precisamente es lo que ha hecho «Empantallados«, una plataforma con un recorrido relativamente corto, pero que ha llegado pisando fuerte, con mucha reflexión y herramientas atractivas que pueden aportar un poco de luz a las familias y ayudar a los padres a educar a sus hijos en el entorno digital.

No se trata de demonizar las pantallas, sino de llevarlas a nuestro terrero, de utilizarlas para hacer el bien y sobre todo de aprender juntos a hacer un uso saludable. En el portal «Empantallados» encontrarás monográficos que hablan de cómo ponerse manos a la obra y de cómo encontrar ese difícil equilibrio entre el control, el acompañamiento y la prohibición cuando es necesaria.

Pero en clave veraniega lo que han hecho es preguntar a los niños qué esperan del verano, qué es lo que ellos prefieren hacer, si les damos a elegir. Y oye, interesante experimento; ni rastro de pantallas en sus contestaciones.

Mucho me temo que el resultado no sería el mismo con unos años más. Aunque puede que nos lleváramos alguna sorpresa.

Está claro que en las familias con niños pequeños, a veces, el único modo de descansar un poco o de recuperar la calma después de un momento de crisis es poner una peli. Yo lo he hecho en muchas ocasiones y me parece un uso saludable del todo. Pero es interesante escucharles para saber que, de entrada, no es lo que demandan.

«Empantallados» presenta esta campaña lanzando esta pregunta: «Si ellos no piden pantallas este verano, ¿por qué dárselas nosotros?». Y me parece un buen punto de partida para que cada uno haga auto crítica.

Junto a este vídeo tan simpático recuerdan cuáles son las recomendaciones a las familias de la Academia Americana de Pediatría, que no está de más releerlas.

Los pediatras americanos aconsejan evitar pantallas antes de los 18 meses, acompañar a los hijos y elegir para ellos contenidos de calidad hasta los 5 años, y asegurarse de que haya un equilibrio con otras actividades y fijar límites de tiempo a partir de los 6 años. En concreto estas son las pautas por edades:

0-18 meses: evita el uso de pantallas.

18-24 meses: si quieres que usen pantallas, elige contenidos de calidad y que los vean siempre acompañados de un adulto. No te sientas presionado para introducir las tecnologías pronto: son tan intuitivas que las entenderán en cuanto las comiencen a usar en casa o en el colegio.

2- 5 años: el tiempo con pantallas debe estar limitado a 1 hora al día: elige contenidos de calidad. Procura verlos con ellos, para que comprendan lo que están viendo y ayúdales a aplicar lo que han aprendido al mundo que les rodea.
Evita programas de ritmo vertiginoso (los niños muy pequeños no los comprenden), apps con mucho contenido que distrae o cualquier contenido violento.

Invitan a que apaguemos la televisión cuando no se esté usando, o cualquier otro dispositivo.

Y sugieren que no usemos las pantallas como el único método para calmar a los hijos. Aunque a veces pueden ser una estrategia de relajación útil (durante una prueba médica o en un viaje en avión), este uso de las pantallas puede derivar en problemas relacionados con el establecimiento de límites o generar en tu hijo una incapacidad para regular sus propias emociones.

Supervisar el contenido que están viendo y las apps que utilizan o se descargan es otra de las reglas de oro.

Los pediatras proponen que los dormitorios, las comidas y el tiempo de juego padres-hijos estén libres de pantallas, tanto para hijos como para padres. Y por supuesto, evitar las pantallas una hora antes de dormir.

A partir de 6 años: fija límites de tiempo claros y asegúrate de que hay un equilibrio en su uso, para no reemplazar a otras actividades esenciales como el tiempo recomendado para hacer deporte (1 hora) o para dormir (8-12 horas, según la edad).

Puedes establecer tiempos sin pantallas para estar juntos, como las cenas; así como lugares libres de pantallas en casa, como sus habitaciones. 

Cada niño es un mundo y las prioridades varían con la edad. En cualquier caso podemos llevarnos alguna sopresa. ¿Por qué no escuchar cómo sería su verano ideal. Te invito a que hagas la versión doméstica del experimento? @amparolatre

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