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El reto de trabajar en equipo

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En mi profesión es fundamental saber trabajar en grupo. En la emisora de radio en la que trabajo, físicamente el espacio está distribuido por áreas, que a su vez se coordinan entre sí.

Nadie tiene que convencerme de lo importante que es pensar en plural o entender que tu trabajo no es para «lucimiento personal», sino para que salga un buen producto. En un programa de radio solo hablan unos pocos. Y de esos, solo algunos son conocidos y reconocidos. Sin embargo, todos somos importantes.

Pero tengo que admitir que los trabajos en equipo que mis hijos tienen que hacer para el colegio son para mí una asignatura pendiente. Quiero que me parezcan fenomenal, pero no logro sentirlo así. No sé si me explico.

Colegio Buen Consejo
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Y conste en acta que quiero que alguien me convenza ¿eh? Quiero que me guste, que me parezca genial, porque sé por experiencia que el futuro profesional en la mayoría de los casos pasa por ahí. Si algún profe lee el post, aquí estoy para dejarme cuestionar y para vivir y ayudarles a vivir a mis hijos esta situación de un modo más positivo. Se lo agradecería, porque llevo el asunto regular.

Aunque hay excepciones, en las que veo que mis hijos disfrutan y les resulta gratificante; en muchos casos (y creo que no me equivoco si digo que en la mayoría), más bien les harta y desmotiva. Es cierto, que poco a poco aprenden a dividirse el trabajo y a organizarse. Pero aún no ha terminado el primer trimestre y ya les oigo decir que están hartos de los trabajos en equipo.

En el fondo me da pena, porque si algo me gusta de mi profesión es saber que el corresponsal de China es parte de mi equipo y que la cristiana pakistaní a la que conocí ayer, puede ser un buen contacto para el compañero que se ocupa de la información internacional. Trabajar en red es muy, muy enriquecedor.

Soy consciente, como he explicado, de que es fundamental que aprendan a trabajar en esta clave, pero no sé si lo están haciendo, la verdad. A lo que aprenden es a «tragarse el sapo» cuando un equipo no funciona y a decidir entre llantinas y protestas -que sufrimos su padre y yo en casa- que unos tienen que hacer lo que no hacen otros, si no quieren una mala nota. Ya sé que esto siempre ha sido así, pero no sé si debería seguir siéndolo por los siglos de los siglos. Creo que no es consuelo y a menudo me pregunto qué puedo hacer yo para que el tema no les resulte tan fastidioso.

En honor a la verdad he de decir que también tengo la experiencia de proyectos en los que los profesores han tenido un mayor seguimiento de lo que cada niño hace y que han intervenido cuando han surgido problemas, dándoles herramientas para sortear las dificultades. Y ha sido en estos casos en los que mis hijos han estado más tranquilos y por lo tanto más lanzados a la hora de «investigar», redactar y proponer ideas. Ha sido en estos casos en los que la motivación ha estado salvada y en casa ha reinado la paz. @amparolatre

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