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¿Dónde está la verdad?

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Mi preadolescente favorito se pregunta cuál es la religión verdadera. Ya hemos hablado del tema en varias ocasiones, pero el domingo pasado fue el sacerdote que celebró la eucaristía el que abordó el tema en la homilía. Desgraciadamente no estuvo muy atinado y al comparar unas religiones con otras pareció que ridiculizaba a alguna de ellas. Algo que a Ángel no le pasó desapercibido.

Al salir de la Iglesia estuvimos hablando del tema, pero cuando lo que tenemos entre manos son asuntos de esta envergadura a menudo tengo la sensación de que dejamos los debates a medias.

Desde hace algún tiempo hemos convertido el e-mail en un buen aliado. He descubierto que le gustan los testimonios, las noticias sobre adolescentes y las citas. Y siempre que puedo le mando cosas que puedan aportarle algo.

Para no saturarle con reflexiones machaconas, de vez en cuando debatimos intercambiando correos y he de decir que la experiencia es muy positiva, sobre todo para asuntos más sesudos y pesados.

El de la religión verdadera, sin duda, entra dentro de este capítulo. Por eso mi marido y yo hemos decidido retomar la cuestión utilizando esta vía. Como supongo que no somos los únicos que no tenemos una respuesta a punto sobre un asunto así, adaptada para esta edad, aquí os dejo el texto que le hemos enviado. Espero que os sirva:

Hola Ángel:

Quieremos retomar la conversación sobre si existe una religión verdadera.

Lo primero que queremos hacer es felicitarte por hacerte preguntas, por atreverte a pensar. En eso nos diferenciamos de los monos o de las lagartijas. Somos «animales inteligentes», y con la inteligencia valoramos y apreciamos las cosas, les damos valor. Aquellas cosas por las que nos preguntamos, nos importan. Nunca dejes de hacerte preguntas. Te escribimos el «rollo» y luego hablamos lo que quieras.

Y lo segundo decirte que podemos ayudarte a pensar, pero piensas tú; nosotros te acompañamos en el camino, pero caminas tú.

Entramos en materia:

La meta es lo más importante y la meta es Dios, origen y fin de todo, pero aunque la meta sea lo más importante, no significa que no haya otras cosas importantes también. El camino que se elige para llegar a esa meta es importante. Y los caminos son las religiones.

Por eso no se debe ridiculizar a nadie que busque con sinceridad, esfuerzo, buena voluntad y conciencia un camino para llegar a la meta (a Dios). No te rías nunca de musulmanes, judíos, evangélicos … Intenta aprender de lo bueno que tienen. Son hermanos nuestros en la fe, aunque hayan elegido un camino distinto al nuestro. Aunque en muchos casos creamos que es un camino equivocado, debemos valorar la búsqueda sincera de las personas que tienen intención de querer al Dios verdadero.

El Dios verdadero nunca es el dios de la violencia. Por eso debemos rechazar con valentía las ideas de todos los que utilicen la religión imponiendo por la fuerza (violencia) su forma de ver el mundo.
Debemos de rezar por su conversión, para que dejen de matar, y nunca responder con violencia, porque la violencia solo trae más violencia.

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Quitando a los que utilizan la religión (sea cual sea) de esta forma violenta, ¿qué pasa con el resto? ¿Todos los caminos son igualmente buenos? ¿Todas las religiones son verdaderas? No. No todos los caminos llevan a Santiago, ni todos los que llevan a Santiago son igual de buenos, bonitos o cómodos.

Hay caminos (religiones) que se contradicen entre sí, por lo que en ese caso varias al mismo tiempo no pueden ser verdaderas sobre los puntos en los que se contradicen. Un ejemplo no religioso: o Cervantes nació en España o nació en Italia. Las dos cosas no pueden ser verdad. Y un ejemplo religioso: o Jesús es el Hijo de Dios o no lo es. Las dos cosas tampoco pueden ser verdad. Solo una.

¿Cómo podemos saber cuál es el mejor camino para llegar a Dios? Tenemos algunas ayudas, pistas e intuiciones que nos ayudan … La elección no es fácil. Tú has nacido en una familia cristiana, hay muchas cosas buenas que ya tienes, pero la fe es un regalo individual, que hay que aceptar individualmente y madurarla, trabajarla y formarla, sin prisas.

Aquí viene la primera ayuda: para saber cuál es el mejor camino hay que formarse, hay que estudiar mucho, de todo, preguntarte por el porqué de las cosas, conocer cosas de Mates, Lengua, pero también de Historia, de Historia sagrada, del cristianismo…

Pero con estudiar no es suficiente, hay que experimentarlo (rezar, comprometerte, teniendo experiencias de fe con otras personas …).

Además de lo que tú hagas, hay algunos datos que nos ayudan a pensar: el mejor camino es el que Dios mismo nos ha revelado, es decir, el que nos ha señalado, «revelándonos» una religión, mostrándonos un camino. Dios mismo se hace presente en la historia del pueblo judío, por eso nosotros decimos que los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe y compartimos muchas cosas con ellos. Solo que ellos están esperando todavía la llegada del Mesías, porque no reconocen a Jesús como Hijo de Dios.

Tenemos muchas «pruebas» de que Jesús cambia la Historia y de que esto sigue siendo así más de dos mil años después. Tenemos su vida, sus milagros, pero además tenemos otros signos de credibilidad, es decir, señales que hacen creíble a la religión católica.

Por ejemplo, es la única fundada por Cristo-hijo de Dios. Todas las demás religiones (menos el Judaísmo) han sido fundadas por hombres: Buda, Confucio, Mahoma, Lutero …). Además, nuestra Iglesia católica es la que funda el mismo Jesús y desde entonces, como sabes, ha habido continuidad, sin interrumpirse, en los apóstoles (Papas, obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, pueblo creyente …). No es el dato más importante, pero hay que tenerlo en cuenta, es la religión mayoritaria e importantes personalidades de todas las épocas han sido y son católicos.

Hay iglesias, como por ejemplo todas las protestantes, que en realidad son católicos separados, reconocieron la fe católica, la practicaron y un buen día -porque discutieron con Roma o porque los católicos estábamos haciendo las cosas mal- decidieron separarse y romper, en lugar de intentar arreglar los problemas desde dentro, como hicieron muchos santos (Santa Teresa, San Ignacio…). Rompieron y se marcharon creando otras iglesias.

– La Iglesia católica es UNA, a pesar de nuestras divisiones.
– Es SANTA, con una historia enorme de santos, a pesar de nuestros pecados.
– CATÓLICA, es decir, universal, a pesar de nuestros nacionalismos, es la misma en todo el mundo, y por eso molesta a muchos, sobre todo gobernantes que la han querido y siguen queriendo utilizarla
– APOSTÓLICA, misionera, a pesar de nuestros egoísmos insolidarios

Es además la única religión en la que Dios nos salva haciéndonos libres, no esclavizándonos ni humillándonos. La persona es lo más importante, no la ley o la norma que hay que cumplir, los hombres somos tan importantes que somos reflejo, imagen de Dios.

Nuestra «ley» es amar a Dios y al prójimo, con ella nos hace verdaderamente humanos, no menos humanos.

Nuestra religión no es un conjunto de normas y de sacrificios sin sentido. Claro que hay que cumplir normas, pero tienen un sentido, porque el cristianismo es un encuentro personal con Jesús y como somos católicos este encuentro se realiza sobre todo en la iglesia católica, lugar de salvación para muchos millones de personas a lo largo de la historia.

No buscamos enemigos, perdonamos y queremos a los enemigos. Incluso cuando nos atacan, los mártires mueren perdonando, no matando a otros (esto es mejor, más verdadero, mejor para ti y para la sociedad, que responder con la misma moneda).

la Iglesia católica tiene una historia impresionante que ha transformado el mundo, no solo son palabras, son obras (en la literatura, en el cine, en la arquitectura, en cómo están hechas nuestras leyes, nuestros países, nuestros pueblos). Una historia de ayuda al que lo necesita, impresionante, sin importar si el que están ayudando es como tú (esto también es mejor, más verdadero, que ayudar solo a los tuyos)
los católicos creemos tanto en Dios y tanto en el hombre, que proponemos, no imponemos nada, la libertad y la conciencia de cada uno es sagrada (hay quien obliga a creer o castiga, incluso con violencia, a quien no se convierte a una religión o a quien deja de creer).

Dios es amor y por eso es misericordia, la palabra que tanto repite el Papa Francisco, perdón y acogida siempre; por mucho que nosotros fallemos.

Dios es Padre, por eso entendemos que los demás son hermanos nuestros, no enemigos, hermanos.

Por último nos falta lo más importante de todo: si Jesús no hubiera resucitado, nuestra fe no tendría sentido. El milagro más importante, el que da sentido a la fe católica es la resurrección de Jesús.

Tenemos muchos indicios razonables para saber que todo esto es verdad, pero además de razón hace falta fe. Creer que nuestra religión es verdadera y por lo tanto el mejor camino, no nos hace más guapos, más chulos, ni debería hacernos más soberbios, sino más responsables y generosos, porque tenemos un regalazo que ofrecerle al mundo y ya irás viendo, poco a poco, que el mundo necesita mucho regalos verdaderos de este tipo, aunque a veces no lo reconozca.

Creo que este mail es también un auténtico regalo para mi preadolescente favorito. Hoy le espera en su bandeja de entrada. Me gustaría que encontrara luz en estas palabras que con tanto cariño ha escrito su padre. Espero ansiosa su contestación. A menudo los chicos y chicas de su edad dan la imagen falsa de no interesarse por nada. Cuando hacen preguntas de este tipo, los padres no podemos perder la ocasión de ayudarles a pensar y a encontrar sus propias respuestas a las grandes preguntas. @amparolatre

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