
Pudo escapar pero permaneció en Homs durante su asedio. Y tuvo la muerte de un mártir
Un hombre enmascarado llamó a la puerta del monasterio. “¡Debe abandonar la iglesia!”, gritó al padre Frans. “No, no me marcharé, este es mi hogar y no lo abandonaré”, respondió el jesuita. Lo mató a tiros de inmediato

