El verbo "amar" se ha devaluado con el paso del tiempo, sin embargo, en la Biblia no pierde su sentido; más aún, tiene un sinónimo: el verbo "dar"
La Biblia es el libro en el que Dios expresa su amor por la humanidad, pues a pesar de que desde el principio le falló, nunca pensó en eliminarla ( cf Gn 3, 6); por el contrario, la promesa del Salvador surgió del Señor desde el principio:
"Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. El te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón".













