Tener trabajo, sobre todo en tiempo de crisis, es una bendición porque con él se puede ganar el sustento diario y, más importante aún, puede hacer santa a la persona
Cuando Adán y Eva cometieron el pecado original, Dios dijo al hombre: "Ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado" (Gen 3, 19).
Por ello, pudiera parecer que el trabajo fue un castigo debido a la desobediencia de nuestros primeros padres, sin embargo, el mismo Génesis narra que Dios puso al hombre en el jardín del Edén para que lo cuidara y lo cultivara, así es que, desde que fue creado el ser humano, el plan divino lo contemplaba siendo útil a través del trabajo.













