Pocos conocen que el obispo, san Antonio María Claret, fue confesor de la reina Isabel II de España. Además de ser un fervoroso misionero y fundador religioso, fue también confesor de la reina Isabel II de España. Este santo catalán dedicó su vida a la evangelización, combinando una intensa vida de oración con una incansable labor pastoral.
Fundó la Sociedad de Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de la Virgen María, conocidos como claretianos, y participó activamente en otras iniciativas eclesiales y sociales. Su influencia se extendió por España, Cuba y otros países, dejando un legado misionero que aún perdura.
Este santo dedicó su vida a la evangelización y la oración y fue fundador de la y participó de manera directa e indirecta en otras fundaciones.










