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Cómo es ser “la voz” del Papa: Entrevista a Andrea Tornielli

Andrea-PattaroVision

©PattaroVision

Andrea Tornielli.

Patricia Navas - publicado el 27/03/23

El director del dicasterio vaticano para la comunicación habla con Aleteia sobre su labor y sobre las oportunidades para la evangelización

En esta era digital en que todos comentan y buscan a alguien que les escuche, la misión de anunciar el Evangelio es presentar la misericordia ante todo acogiendo y escuchando, sin juzgar, con cercanía, abrazando. Lo afirma el director editorial del dicasterio para la comunicación del Vaticano, Andrea Tornielli, en la siguiente entrevista a Aleteia.

El periodista italiano tiene una amplia experiencia en la información religiosa y ha escrito más de 50 libros. Está casado y tiene tres hijos. Dirige los medios de comunicación del Vaticano desde el año 2018.

¿Cómo mantener la esencia del mensaje cristiano -tan personal, tan “de tú a tú”- cuando la Iglesia se ha hecho tan grande y hay que dar voz a un ente tan plural y complejo como el Vaticano?

Creo que el mensaje cristiano es personal, de encuentro personal con Jesús, esto es. Pero hoy se encuentra a Jesús encontrando el testimonio de personas que viven la experiencia de Jesús, que viven el Evangelio en su vida hoy.

Por eso es muy interesante recoger historias de todas partes del mundo, de personas que están “heridas” por el mensaje cristiano, que ponen en discusión su vida frente al mensaje y dan un testimonio interesante.

¿”Heridas” por el mensaje cristiano? ¿Qué quiere decir?

Me refiero a personas que se dejan tocar, que no quedan indiferentes. Dejarse herir por la realidad, por un testimonio, significa permitir que esas palabras entren en tu carne, en tu vida.

No ser como la piedra cuando el agua le pasa por encima, sino permitir a palabras, rostros, miradas, testimonios, entrar en tu vida y cuestionarte, parar, escuchar.

¿Cómo cree que el mensaje cristiano puede llegar a las personas de hoy, con los puntos fuertes y los débiles de nuestra sociedad actual?

Creo que la sociedad de hoy, aunque parece lejana, secularizada, busca.

Es una sociedad caracterizada por la era digital en que todos hablan, todos dicen, todos comentan.

Estamos convirtiéndonos en un pueblo de comentadores, a veces con palabras de odio, con las que juzgamos los hechos de la realidad tal vez sin conocerlos bien.

A todo esto nos acostumbra un cierto uso distorsionado de las redes sociales.

“La misión de anunciar hoy el Evangelio es presentar el rostro de una Iglesia de la misericordia”

Pero es una sociedad en la que crecen la búsqueda y la necesidad de alguien que escuche. Todos hablamos, nadie nos escucha.

Yo creo que la misión de anunciar hoy el Evangelio es presentar el rostro de una Iglesia de la misericordia, el rostro de la misericordia de Dios, ante todo acogiendo y escuchando a las personas, a los que sufren, a los que nos piden ayuda, sin juzgarlos pero con cercanía, ternura y abrazando.

Creo que este es el testimonio que nos da el papa Francisco. Este es el mensaje de la Evangelii gaudium, que es el documento programático de su pontificado.

Y creo que esa es hoy la tarea de los cristianos, sobre todo en nuestras sociedades que parecen lejanas al mensaje cristiano.

Este no es momento de guerras y batallas culturales, no es el tiempo del enfrentamiento; ya todos se enfrentan en la televisión, en las redes sociales, en la política.

Hay una simplificación de la realidad, todo parece blanco o negro. Frente a eso, la actitud del cristiano no es la de tomar las armas y entrar en la batalla sino la de dar un testimonio totalmente diferente: de acogida, ternura, cercanía, de perdón y de misericordia, que es el rostro de Jesucristo.

“No es momento de enfrentamiento sino de acogida”

¿El sínodo se enmarca en esta necesidad de escuchar?

Sí, está totalmente insertado en esta visión. Sínodo de la sinodalidad podría parecer algo referencial, que no habla de la misión.

Pero en realidad es comprender en la Iglesia que esta actitud nos llega de la tradición más verdadera de la vida de la Iglesia, desde su origen.

Es la capacidad de compartir y escuchar, de ser juntos comunidad, de ser como pueblo que se comprende a sí mismo como comunidad de creyentes que escuchan.

Vivir la sinodalidad es vivir esta actitud, vivir la Iglesia de una manera tal vez diferente a la manera como la hemos vivido en el pasado.

Y creo que el Papa quiere que escuchemos también a los más alejados, a los que han dejado la Iglesia. Esta es la búsqueda. Y es un trabajo fundamentalmente evangélico.

Recordamos la parábola de la oveja perdida y del buen pastor que deja las 99 para ir a buscar la perdida.

Hoy los números son al revés. Es absolutamente necesario entonces la búsqueda de las perdidas, o por lo menos escucharlas, comprender por qué se han alejado.

Después de 10 años como Papa, ¿qué imagen pública diría que tiene Francisco?

Creo que es un hombre que tiene una gran autoridad moral reconocida en todo el mundo.

En estos 10 años nos ha dado un testimonio personal de fe y de cercanía a los que sufren, y también de coraje.

En 2015 hizo un viaje a República Centroafricana justo antes de empezar el jubileo de la misericordia; otro a Irak en marzo de 2021.

Fue un testimonio de ponerse en riesgo también él mismo para manifestar en concreto cercanía a los que sufren, a los que son pobres, a los que viven en situación de odio, de violencia, a los que están perseguidos.

Creo que es un auténtico testigo del Evangelio, que la gente siente cercano.

Y también por cuál era su formación, por el hecho de ser el primer Papa latinoamericano, contribuyó y está contribuyendo a profundizar el camino iniciado por el Concilio Vaticano II para recuperar las semillas de los orígenes del Evangelio y terminar con unas consecuencias del papado que se habían consolidado en los últimos siglos.

Es decir, que hoy el Papa se presenta a sí mismo no como un rey sino como un servidor, por eso la imagen del vicario de Cristo.

¿Podría explicar más cuál es ese camino iniciado por el Concilio Vaticano II que Francisco está recorriendo?

Me refiero al hecho de que siempre la Iglesia tiene que profundizar su experiencia de Evangelio recuperando la semilla de los orígenes.

Por ejemplo, la escucha del sínodo no es una invención del Papa sino que pertenece a la historia de la tradición de la Iglesia.

Los apóstoles decidieron juntos en el primer concilio de Jerusalén. Hay modalidades que pertenecen a la tradición de la Iglesia.

“La Iglesia siempre va adelante profundizando las raíces de su tradición”

O la atención a los pobres, no es algo que pertenece al marxismo o al comunismo sino que se encuentra en el Evangelio, en las palabras de Jesús y en todo el magisterio de los Padres de la Iglesia, es decir, de los grandes teólogos y obispos de los primeros siglos de la Iglesia.

Hay una homilía de san Juan Cristóstomo, por ejemplo, que dice: no te preocupes de cubrir de oro y de cosas preciosas el cuerpo de Cristo en el altar en la misa, sino de la carne de Cristo que es el pobre que está fuera de la puerta de la Iglesia y no tiene nada para cubrirse.

Esto no es teología de la liberación sino el más auténtico mensaje del Evangelio y de los Padres de la Iglesia.

Y el papa Francisco ha ayudado en los últimos 10 años a redescubrir estas páginas y a que nos demos cuenta, continuando en un camino iniciado por sus predecesores, de que la Iglesia siempre va adelante profundizando las raíces de su tradición.

¿Podría resumir en unas pocas líneas el legado que en su opinión ha dejado cada uno de los últimos papas?

Juan Pablo II nos enseñó a no tener miedo y a dialogar con todos y a tener el coraje de dar un testimonio de fe.

Me llama muchísimo la atención el hecho de que fue un Papa muy escuchado cuando hablaba de una manera antes de la caída del comunismo pero después no ha sido escuchado cuando pidió no hacer la guerra en Irak.

Como les pasa a todos los Papas, los poderosos de la tierra solo los escuchan cuando les interesa a ellos.

Benedicto XVI nos ayudó con su actitud humilde a poner en el centro de la escena no el protagonismo del Papas sino el de Jesucristo.

Pope-Benedict-XVI Walking Paul VI Hall

A mirarle a Él y comprender la belleza de la fe católica explicándola con palabras muy sencillas que han podido llegar al corazón de los jóvenes.

Y Francisco sigue en la línea del Concilio Vaticano II que han seguido también sus predecesores.

Y nos ha ayudado a comprender hoy cómo el tema de los pobres es central en las páginas del Evangelio y cómo anunciar el Evangelio hoy es presentar el rostro de la Iglesia de la misericordia y de comunidades que viven la alegría del Evangelio.

Y nos ayuda a comprender cómo en sociedades secularizadas se necesita anunciar lo esencial y no partir desde las consecuencias morales. No juzgar a las personas sino anunciar a todos y en toda situación que ellos vivan que hay un Dios que los ama, que los espera y que está dispuesto a abrazarlos y perdonarlos en cualquier situación que vivan.

Y la importancia de cuidar la casa común, la ecología integral y la tarea central de la fraternidad, de construir un mundo donde nos percibimos todos como hermanos para vivir en paz.

También desafortunadamente en este tiempo de guerra en que cada día más se aumenta el riesgo de autodestrucción de la humanidad.

¿Cómo resumiría estos casi cinco años dirigiendo el dicasterio de comunicación del Vaticano? Habrá habido lecciones, retos,…

Para mí ha sido una experiencia muy intensa porque el trabajo que tenemos que hacer es mucho, es un gran trabajo. Pero intentamos trabajar sobre todo en equipo.

Porque bajo mi dirección editorial hay unos 240 periodistas llegados a Roma de 69 países diferentes que escriben en 51 idiomas distintos.

Y escriben cada día del año -Radio Vaticana, Vatican News está abierto todos los días del año, aunque el diario L’Osservavore Romano cierra los domingos y días de fiesta.

Entonces es verdaderamente un lugar de trabajo internacional, multicultural, donde todos buscamos como único objetivo presentar bien el mensaje del Papa, con su contexto.

Y eso para que pueda llegar de la mejor manera posible a todo el mundo, usando los idiomas que hablan al corazón de las personas, su lengua materna, y presentado según sus categorías culturales.

No debe ser fácil, con este Papa tan espontáneo, controlar todas sus expresiones y canales de comunicación…

No es un trabajo de control. El Papa comunica muy bien por sí mismo y no tiene necesidad de intérpretes. Lo vemos en muchas entrevistas que hace. Comunica de manera directa y llega al corazón.

No es controlar sino ayudar y posiblemente traducir al máximo de idiomas posibles los mensajes del Papa y de la Santa Sede para ayudar a la vida de la Iglesia a compartir este mensaje.

El papa Francisco comunica de manera directa y llega al corazón

Al mismo tiempo nuestro trabajo es el de recoger y compartir las noticias que nos llegan desde el mundo, desde las Iglesias particulares, desde las comunidades de frontera en las periferias del mundo.

Compartir historias de personas que por ejemplo viven el mensaje de la encíclica Laudato si, o dan un testimonio de compasión y perdón en realidades de odio, guerra y violencia.

Tenemos esta doble tarea, como el corazón: enviar la palabra del Papa y al mismo tiempo recibir y compartir traduciendo noticias que llegan desde todas partes del mundo pero que puedan ser interesantes también para todo el mundo.

Nuestra tarea es compartir la buena noticia del Evangelio, viéndola, documentándola y testimoniándola en las buenas noticias que se dan en la vida de los cristianos en el mundo.

¿En qué se diferencia el dicasterio que dirige del anterior Consejo Pontificio de la Comunicación?

El consejo pontificio era un pequeño consejo. El dicasterio para la comunicación ha unido nueve entidades diferentes , entre ellas consejo consejo para las comunicaciones sociales.

El actual ente ha unido tipografía, editorial de libros, el diario L’Osservatore, el servicio de internet, la web, la radio, los perfiles en redes sociales,…

La herencia del consejo pontificio de 2015 está en una de las direcciones del dicasterio, pero el dicasterio es mucho más grande porque ha unificado realidades muy diferentes de todos los medios de comunicación de la Santa Sede.

¿Qué ha querido transmitir en su último libro, “La vida de Jesús”?

Es un intento de presentar toda la vida de Jesús uniendo 3 líneas de relatos: mi imaginación (me imagino escenas evangélicas y ayudo al lector a entrar en las escenas con los colores, perfumes, nombres,…), las palabras auténticas del Evangelio y pequeños comentarios del Papa que ayudan a entrar en la escena del Evangelio.

Se lee como una biografía de toda la vida de Jesús.

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