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Papa Francisco: «Por favor, por favor, no nos acostumbremos a la guerra»

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TIZIANA FABI | AFP

Ary Waldir Ramos Díaz - publicado el 17/04/22

Bendición Urbi et Orbi: El Pontífice pidió a los pueblos del mundo: “comprometámonos todos a pedir la paz con voz potente, desde los balcones y en las calles”. 

Que se dejen de hacer demostraciones de fuerza mientras la gente sufre. Por favor, no nos acostumbremos a la guerra, comprometámonos todos a pedir la paz con voz potente, desde los balcones y en las calles”. 

A las 12 horas del Domingo de Pascua, en la Basílica de San Pedro, el papa Francisco dirigió el Mensaje de Pascua a los fieles que escuchan la radio, la televisión y otros medios de comunicación e impartió la bendición «Urbi et Orbi”.

“Que los responsables de las naciones escuchen el grito de paz de la gente que escuchen esa inquietante pregunta que se hicieron los científicos hace casi sesenta años: «¿Vamos a poner fin a la raza humana; o deberá renunciar la humanidad a la guerra?».

Desde el balcón principal de la Basílica, el Papa ha citado el Manifiesto Russell-Einstein que es la declaración presentada el 9 de julio de 1955 en Londres con motivo de una campaña por el desarme nuclear, patrocinada por Bertrand Russell y Albert Einstein.

Llevo en el corazón a las numerosas víctimas ucranianas, a los millones de refugiados y desplazados internos, a las familias divididas, a los ancianos que se han quedado solos, a las vidas destrozadas y a las ciudades arrasadas”. 

El papa Francisco también presidió la Misa del Domingo de Resurrección el 17 de abril de 2022, frente a unos 50.000 fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, bajo un sol primaveral y frente a una plaza cubierta de flores, reviviendo el esplendor de años antes de la pandemia. 

“Queridos hermanos y hermanas, toda guerra trae consigo consecuencias que afectan a la humanidad entera: desde los lutos y el drama de los refugiados, a la crisis económica y alimentaria de la que ya se están viendo señales. 

Ante los signos persistentes de la guerra, como en las muchas y dolorosas derrotas de la vida, Cristo, vencedor del pecado, del miedo y de la muerte, nos exhorta a no rendirnos frente al mal y a la violencia. ¡Dejémonos vencer por la paz de Cristo! ¡La paz es posible, la paz es necesaria, la paz es la principal responsabilidad de todos!”, afirmó el Papa antes de dar su bendición al mundo y a la ciudad de Roma. 

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Tenemos todavía en nosotros el espíritu de Caín

Francisco anunció hoy con fuerza: Jesús, el Crucificado, ha resucitado. Se presenta en medio de aquellos que lloran por él, encerrados en sus casas, llenos de miedo y angustia. Se pone en medio de ellos y les dice: «¡La paz esté con ustedes!» (Jn 20,19).

“También nuestras miradas son incrédulas en esta Pascua de guerra. Hemos visto demasiada sangre, demasiada violencia”, afirmó durante la bendición Urbi et Orbi; ”a Roma y al mundo”.

El Papa dijo que la Resurrección de Jesús no es una ilusión, Jesús no es un fantasma y necesitamos de Él:  Especialmente, “al final de una Cuaresma que parece no querer terminar”. Dos años de pandemia y ahora una guerra en Europa.

En cambio, de una Pascua parece que hay una Cuaresma perenne: “estamos demostrando que tenemos todavía en nosotros el espíritu de Caín, que mira a Abel no como a un hermano, sino como a un rival, y piensa en cómo eliminarlo”. 

“Necesitamos al Crucificado Resucitado para creer en la victoria del amor, para esperar en la reconciliación”, reafirmó el Papa. «¡La paz esté con ustedes!». 

Los niños que sufren en Ucrania 

“Tengo ante mis ojos la mirada de los niños que se quedaron huérfanos y huyen de la guerra. Mirándolos no podemos dejar de percibir su grito de dolor, junto con el de muchos otros niños que sufren en todo el mundo: los que mueren de hambre o por falta de atención médica, los que son víctimas de abusos y violencia, y aquellos a los que se les ha negado el derecho a nacer”. 

Lo dijo el Papa en un contexto especial. Después de las celebraciones confinadas al interior de la Basílica de San Pedro en 2020 y 2021, la multitud pudo reunirse esta vez en la Plaza de San Pedro para celebrar la Resurrección de Cristo.

En este Domingo de Pascua, el Papa pidió: ¡Dejemos entrar la paz de Cristo en nuestras vidas, en nuestras casas y en nuestros países!” 

Que haya paz en la martirizada Ucrania, tan duramente probada por la violencia y la destrucción de la guerra cruel e insensata a la que ha sido arrastrada. Que un nuevo amanecer de esperanza despunte pronto sobre esta terrible noche de sufrimiento y de muerte. Y que se elija la paz”. 

En medio del dolor de la guerra – afirmó el Papa – no faltan también signos esperanzadores, como las puertas abiertas de tantas familias y comunidades que acogen a migrantes y refugiados en toda Europa. 

“Que estos numerosos actos de caridad sean una bendición para nuestras sociedades, a menudo degradadas por tanto egoísmo e individualismo, y ayuden a hacerlas acogedoras para todos”. 

En este día glorioso pidamos paz para Jerusalén

El Papa recordó las guerras que incendian el mundo: 

Que haya paz en Oriente Medio, lacerado desde hace años por divisiones y conflictos. En este día glorioso pidamos paz para Jerusalén y paz para aquellos que la aman (cf. Sal 121 [122]), cristianos, judíos y musulmanes. 

Que los israelíes, los palestinos y todos los habitantes de la Ciudad Santa, junto con los peregrinos, puedan experimentar la belleza de la paz, vivir en fraternidad y acceder con libertad a los Santos Lugares, respetando mutuamente los derechos de cada uno”. 

Sucesivamente, pidió “que haya paz y reconciliación en los pueblos del Líbano, de Siria y de Irak, y particularmente en todas las comunidades cristianas que viven en Oriente Medio”. 

Que haya paz también en Libia y en Yemen, que sufre por un conflicto olvidado por todos con incesantes víctimas”. 

Asimismo, el Papa pidió el don de la reconciliación para Myanmar, donde perdura un dramático escenario de odio y de violencia, y para Afganistán. 

“Que haya paz en todo el continente africano, para que acabe la explotación de la que es víctima y la hemorragia causada por los ataques terroristas. 

Que Etiopía, afligida por una grave crisis humanitaria, vuelva a encontrar el camino del diálogo y la reconciliación”. Entretanto, se ponga fin a la violencia en la República Democrática del Congo y en la parte oriental de Sudáfrica afectados por graves inundaciones. 

Que Cristo resucitado acompañe y asista a los pueblos de América Latina que, en estos difíciles tiempos de pandemia, han visto empeorar, en algunos casos, sus condiciones sociales, agravadas también por casos de criminalidad, violencia, corrupción y narcotráfico”. 

Francisco pidió que el Señor Resucitado acompañe también “el camino de reconciliación que está siguiendo la Iglesia Católica canadiense con los pueblos indígenas”. 

Fiesta pascual en San Pedro

Después de dos años de pandemia, el Papa volvió ha saludar a los fieles y peregrinos desde el papamóvil dando una vuelta entre los corredores de la Plaza. 

Un fuera de programa ha sido el saludo afectuoso de un adolescente con síndrome de down al Papa que saltando la seguridad extendió sus manos para tocar a Francisco. 

El Papa le saludó, le bendijo y le donó un Rosario. La madre del chico lució conmovida: lloraba y pedía la bendición para sus dos hijos. Francisco detuvo el papamóvil y compartió con la familia al completo.  

La multitud en la Plaza de San Pedro lució alegre. A cada pasó del papamóvil acercaba a sus niños al Papa, la gente gritaba porras y alzaba banderas de Argentina, de Ucrania y otros países. 

En la columna de la derecha del Bernini, el Papa pasó despacio para bendecir a las personas enfermas o en silla de ruedas. 

A las 10 de la mañana de hoy, Domingo de Resurrección del Señor, el Papa presidió también la solemne celebración de la misa del día en el parvis de la Basílica Vaticana.

A la celebración, que comenzó con el rito del «Resurrexit», acudieron fieles romanos y peregrinos de todo el mundo con motivo de las fiestas de Pascua. 

«Urbi et Orbi” 

Y al final, el Papa concluyó con el Mensaje de Pascua e impartió la bendición «Urbi et Orbi”.

Esta es su segunda aparición en la logia desde el comienzo de la pandemia: el 25 de diciembre de 2021, también fue frente a una plaza de San Pedro abierta a los fieles que pudo dirigir su bendición a los fieles. 

En cambio, había entregado sus mensajes Urbi et Orbi de Semana Santa 2020 y 2021 desde el interior de la Basílica de San Pedro, y el de Navidad 2020 desde el Salón de Bendiciones del Palacio Apostólico, ante una reducida asamblea.

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