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El papel de los ortodoxos en el conflicto provocado por Rusia

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AFP

El patriarca ortodoxo ruso Kirill en la Catedral de Cristo Salvador en Moscú el 27 de febrero.

Salvador Aragonés - publicado el 16/04/22

El conflicto ha ahondado aún más la profunda división entre el Patriarcado de Moscú y los patriarcados ortodoxos

La invasión de Rusia a Ucrania ha creado una ruptura más amplia entre la Ortodoxia, incrementando las divisiones que ya existían antes. El Patriarcado de Moscú y de toda Rusia, está gobernado por el patriarca Kirill. Éste, dado que es la iglesia ortodoxa más numerosa con unos 150 millones de creyentes, piensa que ha de ser el patriarcado principal; el líder de la ortodoxia mundial, sustituyendo al Patriarca de Constantinopla, Bartolomé I. 

Constantinopla ciertamente tiene pocos fieles en comparación con Moscú, pero es la más antigua de la historia. No es que el patriarcado de Constantinopla gobierna a los demás patriarcados, pues cada uno es autocéfalo; y el de Constantinopla es el “primus inter pares”. Se le llama Patriarcado Ecuménico, por su capacidad de intervenir en los conflictos entre las iglesias ortodoxas, tradicionalmente ligadas a un pueblo y al poder político de este pueblo. 

Este es un problema principal de la Ortodoxia, como han declarado varios patriarcas de distinto signo. Depender de un pueblo es limitativo para la evangelización; y depender de un régimen político, todavía más.

El papa de Roma es el sucesor del primer obispo de Roma, el Apóstol Simón Pedro; sobre el que Jesucristo, Hijo de Dios, dijo: «tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará».  

Pues bien, en el caso de los países donde la religión ortodoxa era mayoritaria o importante, y que estaban dentro del bloque de la Unión Soviética, Jósif Stalin, conocido perseguidor de las religiones, decidió “unificar” las iglesias de modo drástico. Los católicos quedaron convertidos legalmente en ortodoxos y dentro de la Iglesia ortodoxa rusa, para formar un anti-Vaticano. En esta unificación, que se realizó junto a las grandes purgas de Stalin, fueron asesinados 160.000 sacerdotes y religiosas; fue en los años previos a la II Guerra Mundial, y murieron tanto ortodoxos como católicos. 

La destrucción religiosa abarcó no solo a las Iglesia católica, sino a todas las religiones. Los católicos de rito bizantino (más o menos como los del rito latino) subsistieron en la cárcel o en las catacumbas, como en el caso de Ucrania.

Los católicos de rito bizantino en Ucrania, que resistieron heroicamente la persecución por su decisión de unirse al Papa de Roma (Uniatas) tienen como patrón al mártir san Josafat (Volodímir de Volinia, 1580-1623), gran apóstol de la Unión de Brest (1596). San Josafat viajó por Lituania, Polonia, la actual Bielorrusia y Ucrania; lo mataron en una emboscada los contrarios a la unión con Roma. 

Con el fin de no molestar a los patriarcas de otros países, al frente de los católicos de rito bizantino de Ucrania estaba un Arzobispo Mayor. Fue muy famoso el Arzobispo Mayor. cardenal  Jósyf Slipyj,  quien reclamó un patriarcado católico en Ucrania; al igual que otros 24 patriarcados que existen en la Iglesia católica. Slipyj murió en Roma en 1984, siendo considerado el mayor exponente de la “Iglesia del Silencio”.

Con la caída de la Unión Soviética, en 1991, vino el Cisma entre los ortodoxos ucranianos. La Iglesia ortodoxa ucraniana quedó dividida en dos, los que seguían al Patriarcado de Moscú (la mayoría) y los que siguieron al Patriarcado de Kíev que reconoció el Patriarca de Constantinopla, Bartolomé I. Kirill excomulgó a Bartolomé y este excomulgó a su vez a Kirill.

El año 2020 el Sínodo del Patriarcado de Constantinopla reconoce la autocefalía de la iglesia ortodoxa de Ucrania, y al Patriarca de Kiev, Epifanio I; y al mismo tiempo considera inválida la anexión de este patriarcado por el Patriarcado de Moscú en el siglo XVII. 

El Patriarcado de Kiev ha sido reconocido por los patriarcas de Constantinopla, Antioquia, Chipre, Grecia, Bulgaria y Rumania, entre otros, con claro enfrentamiento al Patriarcado de Moscú. El Patriarcado de Jerusalén no se ha pronunciado. 

Y así ha terminado la división entre Moscú y Constantinopla, motivo por el que fracasó el “Concilio Pan ecuménico” de 2016 en Creta (primer Concilio tras mil años), al querer el patriarca Kirill liderar los 14 patriarcados ortodoxos.

Vino primero la anexión de Crimea (2014) y la guerra de baja intensidad en el Donbás, territorio de mayoría rusa. 

La iglesia católica tiene las dos ramas: la mayoritaria de rito bizantino y la latina que atiende a los católicos de rito latino venidos de otros países, como Polonia, Chequia, Eslovaquia, Alemania, Austria, etc.

Un punto importante fue el encuentro entre el papa Francisco y el patriarca Kirill, en Cuba, el año 2016. En aquel encuentro se firmó un documento por el que la Iglesia católica se comprometía a no hacer proselitismo entre los ortodoxos del Patriarcado de Moscú, en aras a una reconciliación entre los greco-católicos y ortodoxos, y a la reunificación de las iglesias ortodoxas en Ucrania. 

El Arzobispo Mayor de los greco-católicos ucranianos, Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, criticó abiertamente tanto el encuentro entre el papa Francisco y el patriarca Kirill, como el comunicado final. 

El ambiente de una parte de los ortodoxos ucranianos y de los greco-católicos contra el Patriarcado de Moscú ya fue evidente desde 2016; por las alusiones explícitas que hacía de la intervención rusa en Ucrania, en el aspecto religioso.

Los 41 millones de ucranianos veían de manera distinta la relación de su país con Rusia, en el aspecto religioso y político. Hay numerosos matrimonios entre rusos y ucranianos, y no pocos rusos consideran “hermanos” a los ucranianos… Hasta que empezó la guerra, la invasión de Rusia a Ucrania. Bombas y más bombas, masacres, violaciones, asesinatos en masa, fosas comunes, etc. 

El papa Francisco besó la bandera de Ucrania encontrada en la ciudad mártir de Bucha, en el óblast (provincia) de Kíev; pero la diplomacia vaticana se esfuerza en mantener una cierta equidistancia, en  busca de la paz y salvar el ecumenismo.

Por otro lado, en Rusia hay cuatro diócesis latinas erigidas por el papa san Juan Pablo II (2002); a pesar de las protestas del Kremlin y del Patriarcado de Moscú. Las razones que expuso el Papa es que los católicos polacos, lituanos y alemanes que estaban en estos territorios debían ser atendidos por sacerdotes fieles al Papa de Roma. Costó duras negociaciones, protestas y malentendidos.

Y vino la invasión de Ucrania, por parte de la Rusia de Vladimir Putin, el 24 de febrero de 2022. La vídeo conferencia que tuvieron el papa Francisco y el patriarca Kirill, ya iniciada la guerra, pone de manifiesto las diferencias importantes entre ambos. 

Así, mientras el papa Francisco resumía su “visión teológica del conflicto identificando místicamente a Jesús con un niño nacido bajo las bombas de Kiev”, un joven “muerto en brazos de la madre en un bunker de Járkov” o un soldado “veinteañero enviado al frente». Por su parte, Kirill dijo que rezaba en la catedral de Cristo Salvador, para pedir por la protección de los soldados, y por una guerra «rápida y victoriosa» para Rusia.

Además, el papa Francisco expresó ante el patriarca Kirill, que, «como pastores, tenemos el deber de estar cerca; y ayudar a todas las personas que sufren por la guerra».

«En el pasado, incluso en nuestras Iglesias, se hablaba de la guerra santa o la guerra justa. Hoy ya no podemos hablar así. Se ha desarrollado una conciencia cristiana de la importancia de la paz». Los dos líderes religiosos, de Roma y de Moscú, piden la paz duradera, pero los matices son bien distintos.

Durísimo fue el patriarca ortodoxo de Kíev, Epifanio I. Escribió una carta al patriarca Kirill en la que le dijo: «Si no puedes alzar la voz contra la agresión, al menos ayuda a retirar los cuerpos de los soldados rusos que pagaron con su vida las ideas de la ‘Gran Rusia«

«Por lo tanto, apelo a ti, jefe de la Iglesia Ortodoxa Rusa, y te pido que al menos muestres misericordia hacia tus conciudadanos y todo tu rebaño».

—————- 

Ahora Vladimir Putin dice conformarse con Crimea y el Donbás, pero después de tantas mentiras el líder ruso ya no es creíble. Quiso invadir toda Ucrania, pero no lo ha conseguido. La solución de quedarse con el Donbás y Crimea puede ser una primera etapa; pero su obsesión es quedarse con Kíev y, también, toda Ucrania, tarde o temprano. Por eso, muchos dicen que la guerra será larga.

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