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Oración a la Virgen María, fuente de bondad

2 min de lectura
virgin mary

Crédito: Erman Gunes | Shutterstock

De san Efrén: "¡Acepta mi humilde oración y sálvame! Muestra en mí, que soy el más miserable, cuán grande es tu misericordia, ¡Oh esperanza mía, oh Madre de mi Señor!"

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San Efrén o Efraín fue un santo Padre y Doctor de la Iglesia en el siglo IV.

Lo llamaban “el místico” o el “arpa del Espíritu”, pues también era un gran poeta y músico y solía cantar hermosas alabanzas a Nuestra Madre la Virgen María.

Justamente la que te presentamos aquí es una poesía hecha oración dedicada a Ella, con tanta o más confianza en su misericordia que conciencia de la propia miseria:

Oh Fuente de bondad, Abogada de los pecadores,
Puerto de los náufragos, Vida de todos,
no me alejes de ti porque soy pecador,
sino más bien, porque soy tal,
escucha y consuela mi oración.

¡Eres verdaderamente la más pura, oh Madre de Dios!

Concédeme la benevolencia del Divino Juez.

He pecado, y mi pecado
siempre está ante mis ojos.

Brilla en mi mente oscura y sórdida la luz suprema.

Dispersa la niebla de mis pensamientos turbados,
para que, animado por la serena y
tranquila luz de tu mirada,
pueda ofrecerme como víctima aceptable
a tu Hijo y mi Dios,
que vino al mundo para llamar a los pecadores a la penitencia.

¡Acepta mi humilde oración y sálvame!

Muestra en mí, que soy el más miserable,
cuán grande es tu misericordia,

¡Oh esperanza mía, oh Madre de mi Señor!
Ayúdenme a ser más bondadoso, tu Hijo y mi Juez,

O Tú, que eres refugio de los pecadores arrepentidos.

María, inspiración ayer, hoy y siempre

Además de san Efrén, muchos otros santos le han dedicado preciosas palabras a su Madre del cielo. Mira en esta galería de imágenes algunas de ellas:

Y hoy -¡y siempre será así!- sus hijos siguen hablándole con palabras y actos llenos de amor, y cantándole preciosos cantos como este: