“Dios y el mundo que vendrá”, el libro-entrevista del Papa Francisco en conversación con Domenico Agasso (Edizioni Piemme-LEV)El papa Francisco lamentó que la crisis asociada a la actual pandemia recae especialmente sobre los hombros de las mujeres. Además de agudizar las desigualdades estructurales.
“Las mujeres necesitan urgentemente que se les ayude en la gestión de sus hijos y que no se les discrimine en cuanto a salario y trabajo o que pierdan su trabajo por ser mujeres”.
“Dios y el mundo que vendrá”, es el título del libro-entrevista del papa Francisco en conversación con el vaticanista de La Stampa Domenico Agasso (Edizioni Piemme-LEV), que llega el martes, 16 de marzo, a las librerías italianas.
En un extracto, publicado en Vatican News, el Pontífice afirmó que la presencia de la mujer “es preciosa en el centro de los procesos de renovación social, política, laboral e institucional”.
“Si somos capaces de ponerlas en estas condiciones positivas, podrán contribuir decisivamente a la reconstrucción de la economía y de las sociedades venideras, porque las mujeres embellecen el mundo y hacen que los contextos sean más inclusivos.
No podemos pasar por alto que el renacimiento de la humanidad comenzó con la mujer. De la Virgen María nació la salvación, por eso no hay salvación sin la mujer. Si tenemos el futuro en el corazón, si deseamos un mañana floreciente, es necesario dar el espacio adecuado a la mujer”.
Desigualdades estructurales
La pandemia del COVID-19, ha subrayado la dependencia que la sociedad tiene de las mujeres, tanto en primera línea como en el hogar, al tiempo que ha puesto de manifiesto las desigualdades estructurales en todos los ámbitos, ya sea el económico, el sanitario, o la seguridad y la protección social.
Entretanto, el Papa invita a construir “un nuevo orden mundial basado en la solidaridad, estudiando métodos innovadores para erradicar el acoso, la pobreza y la corrupción, todos juntos, cada uno por su parte, sin delegar ni desresponsabilizarnos, podremos sanar las injusticias”.
Y exhorta a “trabajar para proporcionar asistencia médica a todos. Así, practicando y demostrando la cohesión, podremos levantarnos de nuevo”.
Cizaña planetaria
Francisco dijo que ya no es “soportable que sigamos fabricando y traficando con armas, gastando enormes cantidades de capital que deberían utilizarse para curar a la gente, para salvar vidas”.
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“Ya no es posible fingir que no se ha instalado un círculo dramáticamente vicioso entre la violencia armada, la pobreza y la explotación insensata e indiferente del medio ambiente.
Es un ciclo que impide la reconciliación, alimenta las violaciones de los derechos humanos y obstaculiza el desarrollo sostenible. Lo que se necesita contra esta cizaña planetaria que está cortando de raíz el futuro de la humanidad es una acción política basada en la concordia internacional.
Fraternalmente unidos, los seres humanos son capaces de enfrentarse a las amenazas comunes, sin recriminaciones mutuas contraproducentes, explotación de los problemas, nacionalismo miope, propaganda de cierre, aislacionismo y otras formas de egoísmo político”, abundó en su respuesta a la pregunta del periodista italiano Agasso.
El ‘programa’ para las familias: jugar con los propios hijos
“El tiempo de juego con tus hijos es el mejor que puedes tener. Conozco una familia que ha creado un elemento “institucional” en el hogar: “El programa”. Todos los sábados o domingos, papá y mamá sacan una hoja de papel y, con los niños, acuerdan y anotan todas las citas de juego entre niños y padres de la semana siguiente, y luego las cuelgan en el pequeño tablero de la cocina. Los ojos de los niños brillan de satisfacción cuando escriben ” el programa”, que se ha convertido en un ritual.
Esta madre y este padre cultivan educación. Esto es lo que les dije: ” Sembrar la educación”. Jugando con su padre y su madre, el niño aprende a llevarse bien con la gente, aprende la existencia de reglas y la necesidad de respetarlas, adquiere la confianza en sí mismo que le ayudará cuando se lance al mundo exterior.
Al mismo tiempo, los hijos ayudan a sus padres, sobre todo, en dos cosas: dar más valor al tiempo de la vida; y permanecer humildes. Para ellos, lo primero son papá y mamá, lo demás viene después: trabajo, viajes, éxitos y preocupaciones. Y esto les protege de las tentaciones del narcisismo y del ego desmedido, en las que corren el riesgo de caer cada día.”.