Nueva masacre: Encuentran 19 cuerpos calcinados, la mayoría de ellos migrantes. Total impunidad de las mafias en MéxicoLo que era un rumor se convirtió en cruel realidad: 16 de los 19 cuerpos encontrados completamente calcinados en la comunidad de Santa Anita, municipio de Camargo (Tamaulipas) la tarde del 23 de enero pasado eran, en su mayoría, migrantes guatemaltecos.
Así lo dio a conocer la Fiscalía General de este Estado, situado al noroeste de México. Santa Anita se encuentra a solo 63 kilómetros de la frontera de México con Estados Unidos y muy cerca de San Fernando, donde ocurrió la matanza de 72 migrantes en 2010, hasta ahora la mayor masacre (conocida) de migrantes centroamericanos en México.
Hay dos mexicanos entre los cuerpos encontrados por la fiscalía de Tamaulipas. Y falta una víctima más para identificar a todos los masacrados, labor casi imposible debido a la condición en que fueron abandonados los cadáveres de estos hombres y mujeres que buscaban “el sueño americano”.
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El imperio de la impunidad
Los cuerpos fueron hallados en una camioneta también completamente calcinada, en una zona que durante años ha estado marcada por las sangrientas guerras territoriales entre los restos del cártel del Golfo y el antiguo cártel de Los Zetas, que se disputan el trasiego de droga para EE UU.
Esta masacre retrata un “panorama más amplio sobre ataques diarios contra migrantes en México, permitidos por el clima de impunidad continuo respecto a estos crímenes”, denunció la Oficina en Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés).
“El gobierno mexicano debe garantizar una investigación pronta sobre el crimen, la identificación forense de las víctimas y permitir a las familias de las víctimas y sus representantes legales, el acceso completo al expediente del caso”, aseveró WOLA en un comunicado de principio del mes de febrero.
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No llegaron “al otro lado”
Las familias de los guatemaltecos, la mayor parte de ellos indígenas originarios del departamento de San Marcos, fronterizo con México, alertaron desde el principio que entre los fallecidos podrían hallarse sus seres queridos que habían salido hacia Estados Unidos la segunda semana de enero de este año.
Comunicándose durante el largo y peligroso camino con sus familiares, habían perdido contacto con el grupo cerca del 21 de enero. De inmediato, fueron avisados por uno de los traficantes de personas que los había llevado desde San Marcos, que había habido problemas muy graves con el contingente.
Se especula que los cuerpos de los mexicanos encontrados en Santa Anita pertenecen a traficantes de este país que son los que hacen el “relevo” a los que vienen guiando a los migrantes desde Centroamérica para pasarlos “al otro lado”. Entre los detenidos hasta ahora se encuentran doce policías del Estado de Tamaulipas.
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¿La ruta más corta?
México vive una ola de violencia ligada al crimen organizado, especialmente carteles de las drogas que se disputan las rutas hacia Estados Unidos. Desde diciembre de 2006, cuando el gobierno federal lanzó un polémico operativo antidrogas, se han registrado más de 300.000 muertes violentas, la mayoría en hechos criminales, según cifras oficiales.
Y los migrantes –como en el caso de estos infortunados guatemaltecos—son llevados por Tamaulipas pues es la ruta más corta para lograr internarse en el vecino Estado de Texas. Las muertes, las desapariciones, las violaciones a las mujeres y la extorsión son ya la horrorosa costumbre en la zona limítrofe del noreste mexicano con Estados Unidos.
Las víctimas guatemaltecas identificadas hasta ahora, tenían entre 15 y 25 años de edad, todas ellas de poblaciones indígenas, con alto grado de pobreza y que debido a esta condición decidieron emprender el viaje hacia Estados Unidos para lograr emplearse y enviar recursos a sus familiares.
Un rostro, una vida
Tal es el caso, por citar uno solo, de Dora Amelia López. Tenía, al momento de caer en las garras de estos criminales, 23 años. Era originaria del poblado de Sipacapa, en el departamento de San Marcos. Su sueño era que sus hijos siguieran estudiando y que fueran a la universidad. Era perito contador…