Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
jueves 26 noviembre |
San Juan Berchmans
home iconHistorias que inspiran
line break icon

Luis de Moya, el cura tetrapléjico que amaba su vida

LUIS DE MOYA

fluvium.org

Dolors Massot - publicado el 10/11/20

Tenía 37 años cuando un accidente de tráfico lo dejó en una silla de ruedas motorizada. Su ejemplo cambió la opinión de muchos acerca de la eutanasia

El sacerdote Luis de Moya falleció ayer en Pamplona (España). Sus 67 años estuvieron marcados por dos acontecimientos: su ordenación sacerdotal en agosto de 1981, cuando tenía 27, y un terrible accidente de tráfico en 1991.

El sacerdote sobrevivió pero quedó tetrapléjico, y su labor pastoral se vio aparentemente mermada por sus limitaciones físicas.

Sin embargo, quien ha conocido su historia sabe que don Luis -como le llamaban- miró a la Cruz y veía en ella a Jesús sufriente por Amor a nosotros.

Eso era lo que le daba impulso para profundizar en su condición de sacerdote para siempre («sacerdos in aeternum», tal como dice el salmo 109) y para querer responder cada día a ese Amor con mayúsculas, tanto en el trato personal como a través de internet.

«Como un millonario que ha perdido mil pesetas»

No solo aceptó su estado físico, su «desgracia»: le dio la vuelta pensando en todo lo que Dios le había dado, y aseguraba que se sentía «como un millonario que ha perdido mil pesetas».

Seguía alegre, entusiasta, pendiente de las demás personas… y humilde para saber que siempre dependía de otros.

Médico

Nació en Ciudad Real (España) en 1953 y fue a Madrid donde estudió Medicina. Allí pidió la admisión en el Opus Dei. Se trasladó a Roma y se licenció en Teología y en Derecho Canónico.

Fue capellán de un colegio de enseñanza media, de una escuela familiar agraria… En 1983 defendió la tesis doctoral en Derecho Canónico.

Al año siguiente fue nombrado secretario del Consejo de Capellanía de la Universidad de Navarra -lo sería tres años- y capellán de la Escuela de Arquitectura. También comenzó a atender espiritualmente, junto con otros sacerdotes, el Colegio Mayor femenino Goroabe.

«No me cambiaría por nada ni por nadie»

El 3 de abril sufre el accidente. Ya nada será igual, pero don Luis de Moya asume que esa «es la condición en que Dios me quiere».

«No me cambiaría por nada ni por nadie», repetía con una sonrisa, desde una silla motorizada que movía con la barbilla.

Era un hombre al que había que ayudarle en acciones tan básicas como la alimentación o la higiene. Se encargaban personas del Opus Dei que convivían con él y muchos estudiantes que colaboraban en cuanto podían. Así celebraba misa, visitaba a otros enfermos, confesaba…

Sin buscarlo, se convirtió en un ejemplo y en un canto a la vida. Su actitud era un argumento rotundo para no admitir la eutanasia como remedio al dolor: «Para un enfermo grave como yo, lo razonable -decía- es dejarse cuidar, no pedir la eutanasia».

Desde la Universidad de Navarra, siguió desempeñando una gran labor pastoral. Estaba atendido y se dejaba cuidar. Siguió ayudando a muchas personas (sobre todo estudiantes universitarios) y su ejemplo de vida llegó  especialmente a los enfermos.

En 1996 publicó el libro Sobre la marcha en el que volcó sus reflexiones personales. La obra está traducida al francés, al portugués y al italiano.

«Mar adentro» y la eutanasia

De él se habló mucho en torno a la película Mar adentro de Alejandro Aménabar, empleada enérgicamente por la corriente de opinión pro-eutanasia en España.

Había visitado al protagonista real de la historia, Ramón Sampedro, quien por desgracia decidió finalmente suicidarse.

Moya insistía, como médico y por su experiencia personal, en que «cuando un enfermo incurable recibe el tratamiento paliativo y psicológico adecuado no pide la eutanasia». En el filme se dio una imagen falsa, deformada y denigrante de aquel encuentro.

Moya era el mayor de 8 hermanos. Hoy, pocas horas después de conocer la noticia, su hermana Rocío decía algo que todos comparten: «Como en todas las familias en que hay un enfermo, él era el más querido por todos».

Descanse en paz.

Pueden ver la impactante entrevista que hizo la periodista Erika Brajnovik a Luis de Moya:


PALIATIVE

Te puede interesar:
Eutanasia: Hay que eliminar el dolor, no a las personas

Esta meditación sobre Don Luis de Moya como icono de la perseverancia también te puede interesar.

Tags:
discapacidadenfermedadeutanasiaopus deisacerdotetestimonio
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia hoy se publica diariamente en ocho idiomas: francés, inglés, árabe, italiano, español, portugués, polaco y esloveno.
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
EMANUELLE CUETO RAMOS
Jesús V. Picón
Sacerdote con cáncer terminal: Pierde los ojo...
Orfa Astorga
¿Hasta qué edad es sano vivir en casa de los ...
READING
Gelsomino del Guercio
Las tres reglas fundamentales para los lector...
Aleteia Team
Fotografiaron el martirio de este sacerdote p...
Redacción de Aleteia
7 señales de personas con “depresión escondid...
WREATH
Maria Paola Daud
¿Has preparado ya tu corona de Adviento?
SAINT JOSEPH
Philip Kosloski
Esta antigua oración a san José es “conocida ...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.