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La historia de amor con Tanzania de una familia misionera española

TANZANIA
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María confiesa: «Sentí que el Señor me estaba llamando a no guardarme nada para mí». Hoy vive con Juan Pablo, su marido, y sus hijos en Arusha (Tanzania).

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María y Juan Pablo son un matrimonio español que vive el Camino Neocatecumenal. Desde hace unos años, son misioneros en África, concretamente en Arusha (Tanzania). La ciudad tiene hoy 416.000 habitantes.

María explica cómo reconoció esa llamada a desplazarse a otro país para difundir el Evangelio:

«Sentí -recuerda- que el Señor me estaba llamando a no guardarme nada para mí, a entregarle a Él ese rinconcito de mi vida que yo tenía guardado, en el que me daba miedo que entrase el Señor. Sentí de una forma fuerte que Dios me llamaba a una entrega total a Él».

La valentía después del miedo

María confiesa que experimentó el miedo y decidió no hablar de ese asunto con su marido, Juan Pablo. Pasaron meses hasta que ella se decidió a compartir con él la inquietud.

Aquella conversación generó un proceso de discernimiento entre los dos y, al cabo de unos meses, en un encuentro neocatecumenal, Juan Pablo y María se levantaron para ofrecerse como misioneros a la parte del mundo donde fuera necesario. Así comenzó la maravillosa historia de amor de este matrimonio español con Tanzania.

La vida en Tanzania

Por las mañanas los niños van al colegio de las Agustinas misioneras. Ya han aprendido suajili, se han adaptado al método educativo del país y tienen amigos. Además, en casa la familia cuenta con el trabajo de una mujer local que se hace cargo de los niños para que el matrimonio pueda ir por las tardes a la parroquia.

Con ocasión del Domund, Domingo Mundial de las Misiones, Juan Pablo lanza un mensaje claro: «Me gustaría decirles a todos lo importante que es que la Iglesia sea misionera«.

«Salir de nuestra comodidad para anunciar el Evangelio»

«El Espíritu Santo -añade- siempre nos llama a salir de nuestra comodidad para anunciar el Evangelio«. Para que las misiones puedan llevarse a cabo, pide ayuda a todos, cada uno en la medida en que pueda colaborar «cada uno desde su propia circunstancia». Y recalca: «Lo importante es estar unidos en la oración».

Donativos que dan fruto material y espiritual

En este año 2020, la Iglesia Católica destinó 56.000 dólares a Arusha (donde viven Juan Pablo y María) para que pueda funcionar la diócesis y haya sostenimiento de los catequistas nativos, que llegan adonde no pueden alcanzar los misioneros. Además, se promueve la comunicación de la diócesis. Juan Pablo y María no cobran por la tarea que desempeñan.

El dinero se logra gracias a los donativos que desde cualquier parte del mundo realizan miles, millones de personas en la campaña del Domund, que se celebra el próximo domingo 18 de octubre, y que canalizan las Obras Misionales Pontificias (OMP).

Así, en los últimos 16 años, a Tanzania han llegado un total de 1.826.502 dólares, más de 114.000 dólares al año de media.

Crecen las escuelas, las parroquias y los bautismos

Con ellos, se ha podido experimentar un crecimiento de la labor católica en el país: se ha pasado de 17 a 39 parroquias, y de 1 a 281 escuelas. Y lo que es más importante: se ha pasado de 1.926 a 46.500 bautismos.

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