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El Papa pidió dar tiempo de descanso a enfermeras y médicos para recobrar las fuerzas

NURSE, HOSPITAL, TIRED
Syda Productions | Shutterstock
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El Pontífice recibió a los participantes en el Congreso mundial de Ginecología Oncológica: ¡Cuánto cura una caricia en el momento oportuno! 

El papa Francisco insistió hoy en que los médicos, enfermeros y personal sanitario, en general, transmitan el valor de la cercanía a los  pacientes y también ellos puedan tener «tiempo de descanso para recobrar las fuerzas y poder seguir adelante«.

Se trata de una probable referencia a los ‘héroes de al lado’ que llevan mascarilla, guantes y batas protectoras de un solo uso y que desde febrero trabajan sin descanso en los hospitales del mundo para atender a los pacientes ingresados no solo por el coronavirus.

Precisamente, el pontífice ha recibido a los participantes en el Congreso mundial de Ginecología Oncológica en el Aula Pablo VI este viernes 11 de septiembre y les dijo: «¡Cuánto, cuánto cura una caricia en el momento oportuno! Ustedes lo saben mejor que yo…». 

«No hay que permitir que la economía entre en el mundo de la sanidad de forma tan contundente como para penalizar aspectos esenciales como la relación con los enfermos», abundó.

Francisco aprovechó para manifestar su «tristeza y preocupación por el riesgo, bastante generalizado, de dejar la dimensión humana del cuidado de las personas enfermas a la «buena voluntad» del médico individual, en lugar de considerarla -como es- una parte integral de la actividad de las curas ofrecidas por las estructuras sanitarias«.

«La persona enferma es siempre y mucho más que el protocolo -¡mucho más! en el que se enmarca clínicamente y que se debe efectuar. Prueba de ello es el hecho de que cuando el enfermo ve reconocida su singularidad – sus experiencia puede confirmarlo – crece aún más la confianza en el equipo médico y en un horizonte positivo«.

Ciertamente, aceptó que «la investigación requiere un fuerte componente económico». Sin embargo, «hay que dar el primer lugar a las personas, en este caso a las mujeres enfermas, pero también -no lo olvidemos- al personal que trabaja en estrecha colaboración con ellas a diario, para que pueda trabajar en condiciones adecuadas…También para que pueda tomarse el tiempo de descanso para recobrar las fuerzas y poder seguir adelante», afirmó.

El Papa les dio la bienvenida y manifestó su aprecio por el trabajo que realiza la Asociación a favor de las mujeres que se «enfrentan a enfermedades tan difíciles y complejas». Asimismo, agradeció el saludo del presidente de la Asociación, el Prof. Roberto Angioli.

En su discurso subrayó la importancia de crear lazos de solidaridad entre los pacientes con patologías graves, involucrando a los familiares y a los operadores sanitarios en una relación de ayuda mutua.  «Esto se vuelve aún más valioso cuando se enfrentan enfermedades que pueden poner en grave peligro, o perjudicar, la fertilidad y la maternidad».

En estas situaciones, que repercuten profundamente en la vida de la mujer, es indispensable preocuparse, con gran sensibilidad y respeto, de la condición -psicológica, relacional y espiritual- de cada paciente».

El Obispo de Roma remarcó la importancia de» vivir buenas relaciones» que ayuda «a los enfermos a lo largo del camino de la cura»,  aumentando la esperanza en ellos. «Es la cercanía del amor, precisamente, que abre las puertas a la esperanza. Y también a la curación».  Entretanto, indicó que «dentro de los sistemas sanitarios. A menudo se afirma, con razón, que la relación y el encuentro con el personal sanitario, forman parte de la cura».

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