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El Papa en el Ángelus: «¿Por qué Jesús dice: ¡Ponte detrás de mí, Satanás!?”

PAPIEŻ FRANCISZEK
ALBERTO PIZZOLI/AFP/East News
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El Pontífice en su reflexión de este domingo explicó el camino que indica Jesús para el “verdadero discípulo” y el significado profundo de la cruz que no debe reducirse a un objeto ornamental o para alimentar supersticiones

El papa Francisco invitó hoy a entender el lenguaje de la cruz, de hecho, incluso incomprendido por el mismo san Pedro (cfr Mt 16, 13- 20), el primer papa de la historia y discípulo de Jesús. 

Para Pedro y los otros discípulos – ¡pero también para nosotros! – la cruz es un “escándalo”, mientras que Jesús considera “escándalo” el huir de la cruz”, expresó el Papa este domingo 30 de agosto antes de la oración del Ángelus en una plaza de San Pedro nublada y gris. 

El pontífice explica también una frase paradigmática de Jesús dirigida al apóstol Pedro: “¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son como los de Dios, sino como los de los hombres» (v. 23)”. 

Así describió que Jesús alabó a Pedro diez minutos antes, le pidió ser la base de su Iglesia, pero diez minutos después le dice: Satanás. “Sucede a todos», afirmó el Papa. «En el momento de devoción, fervor y buena voluntad, cercanía al prójimo miramos a Jesús y seguimos adelante. Pero, en los momentos donde se viene a contacto con la cruz: huimos”. 

Jesús dice a Pedro: “El diablo, Satanás, nos tienta”, afirmó Francisco. “Es precisamente del mal espíritu alejarnos de la cruz de Jesús”.

Dirigiéndose después a todos, Jesús añade: «Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz, y me siga» (v. 24). De este modo Él indica el camino del verdadero discípulo, mostrando dos actitudes». 

La actitud del verdadero discípulo

La primera es «renunciar a sí mismos», que no significa un cambio superficial, sino una conversión, una inversión de valores. 

La otra actitud es la de tomar la cruz. No se trata solo de soportar con paciencia las tribulaciones cotidianas, sino de llevar con fe y responsabilidad esta parte de cansancio y de sufrimiento que la lucha contra el mal conlleva. 

El Papa destacó que la vida de los cristianos es siempre una lucha. La Biblia dice que la vida del creyente es una milicia: luchar contra el mal espíritu. Luchar contra el mal. 

Así el compromiso de “tomar la cruz” se convierte en participación con Cristo en la salvación del mundo. 

La cruz no es un objeto supersticioso o una joya ornamental 

Asimismo, el Papa afirmó que » la cruz colgada en la pared de casa, o esa pequeña que llevamos al cuello, sea signo de nuestro deseo de unirnos a Cristo en el servir con amor a los hermanos, especialmente a los más pequeños y frágiles».

Y denunció: «La cruz es signo santo del Amor de Dios y del Sacrificio de Jesús, y no debe ser reducida a objeto supersticioso o joya ornamental». 

«Cada vez que fijamos la mirada en la imagen de Cristo crucificado, pensamos que Él, como verdadero Siervo del Señor, ha cumplido su misión dando la vida, derramando su sangre para la remisión de los pecados. No dejemos que se nos lleve al otro lado, a la parte del maligno». 

Por eso, invitó a los discípulos de Jesús «a imitarlo, gastando sin reservas nuestra vida por amor de Dios y del prójimo». «La Virgen María, unida a su Hijo hasta el calvario, nos ayude a no retroceder frente a las pruebas y a los sufrimientos que el testimonio del Evangelio conlleva”, concluyó el papa Francisco antes de rezar la oración mariana del ángelus. 

Día Mundial de la Oración por el Cuidado de la Creado

Despúes del Ángelus, el Papa invitó a los fieles y a los peregrinos a celebrar el 1 de septiembre próximo, “el Día Mundial de la Oración por el Cuidado del Creado”. 

“Desde esta fecha, hasta el 4 de octubre, celebraremos con nuestros hermanos cristianos de varias Iglesias y tradiciones el «Jubileo de la Tierra», para conmemorar el establecimiento, hace 50 años, del Día de la Tierra”, sostuvo. 

Francisco saludó las diversas iniciativas promovidas en todas partes del mundo y, entre ellas, el Concierto que tiene lugar hoy en la catedral de Port-Louis, capital de Mauricio, donde desafortunadamente ocurrió recientemente un desastre ambiental”. 

Entretanto, rememoró otras guerras y conflictos en el mundo: “Estoy siguiendo con preocupación las tensiones en la zona del Mediterráneo oriental…y los hervideros de inestabilidad”. Francisco hizo un llamado al diálogo constructivo y al respeto por el estado de derecho…para resolver los conflictos que amenazan la paz de los pueblos de esa región”.

Por último, saludó a todos los fieles reunidos hoy en la Plaza de San Pedro: “Les deseo a todos un buen domingo. Por favor, no te olvides de rezar por mí. ¡Feliz almuerzo y adiós!”. 

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