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Ministro de exteriores chino visitó Roma, crece la espera por Acuerdo entre China y Santa Sede

WANG YI
Shutterstock | Alexandros Michailidis
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La embajada ante la Santa Sede de Estados Unidos lanzó mensaje directo al Vaticano

El Vaticano mantiene una posición hermética respecto a la renovación del Acuerdo provisional entre China y la Santa Sede sobre el nombramiento de obispos católicos que expirará el próximo 22 de septiembre. 

El Ministro de Asuntos Exteriores chino Wang Yi, estuvo de visita el 26 de agosto en Roma para la primera etapa de una gira europea, pero no hubo encuentros oficiales con autoridades vaticanas, mientras la embajada ante la Santa Sede de Estados Unidos lanzó un mensaje directo al Papa. 

“El Partido comunista chino está robando la tecnología americana y su propiedad intelectual para construir su poder militar y económico”, se lee en la cuenta oficial en Twitter de la embajada ante la Santa Sede de los Estados Unidos que incluye una foto seria del presidente Xi Jinping. 

En medio se encuentra también la negociación comercial entre China y Estados Unidos. Wang Yi ha pedido a Europa de mantener una posición equilibrada respeto a la posición de Washington de evitar el uso de la tecnología 5G china aludiendo a riesgos a la seguridad y a la privacidad de los ciudadanos europeos. 

El gobierno de Donald Trump desaprueba ‘políticamente’ el acercamiento de la Santa Sede y de China en su ‘guerra comercial’ contra el ‘gigante asiático’, independientemente de otras valoraciones referentes a la libertad de religión y a la difícil situación de los fieles católicos chinos. 

 

El ‘deseo misionero’ del papa Francisco en Asia ha impulsado el reforzar las líneas diplomáticas de la Santa Sede con China, esfuerzo abierto por el papa Benedicto XVI con su carta a los fieles chinos por una Iglesia china y católica (27.05.2007). 

Francisco es jesuita, una orden religiosa que se ha acercado a China históricamente con misioneras incansables: Matteo Ricci, Adam Schall, Ferdinand Verbiest o Giuseppe Castiglione.

Una visión misionera que también busca crear nexos con el gobierno chino y su pueblo respecto a temas urgentes como el cuidado del medio ambiente, las energías sostenibles, el cambio climático, entre otros argumentos que van de paso con el religioso. 

El papa Ratzinger que ha abierto el camino lo hizo con la conciencia de la experiencia de la persecución y del sufrimiento de los cristianos por ser fieles a su religión. 

En el caso de China no está de más recordar que, durante el largo período de la «Revolución cultural» (1966-1976), la persecución fue una realidad.

La renovación del Acuerdo provisional entre China y la Santa Sede sobre el nombramiento de obispos católicos que expirará el próximo 22 de septiembre, asimismo evoca los esfuerzos de otro pontífice: Juan Pablo II. 

El Papa polaco para apoyar la vida de la comunidad católica atribuyó a los obispos legítimos algunas facultades —denominadas ‘facultades especiales’—, entre ellas la de poder ordenar de forma autónoma a un obispo como su propio sucesor, recuerda el padre Federico Lombardi en un artículo en la Civiltá Católica. 

De ese modo se llegó a tener un cierto número de obispos que no se adherían a la Asociación Patriótica con un séquito propio de fieles y también de seminaristas.

Por el otro lado, afirmó el jesuita, un creciente número de obispos «ilegítimos», adheridos a la Asociación, pidieron de manera reservada y obtuvieron la comunión con el Santo Padre, hallándose así en la condición de ser reconocidos por ambas partes.

En fin, el diálogo de la Santa Sede con las autoridades de Pekín tiene como objetivo exclusivo poner a la Iglesia católica china en las mejores condiciones para desarrollar su misión evangelizadora y mejorar las condiciones de vida de los fieles y clero.

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