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Primer año de la muerte de Vincent Lambert, una herida en el debate sobre la eutanasia

VINCENT LAMBERT
HO / Courtesy of the Lambert Family / AFP
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El caso conmocionó al mundo entero e incluso el Papa Francisco pidió oración «por los enfermos que son abandonados hasta dejarlos morir».

Hoy se cumple el primer aniversario de un caso que conmovió al mundo: la muerte de Vincent Lambert, el paciente francés de 42 años de edad que había permanecido en estado vegetativo durante 10 años.

Los médicos le retiraron la alimentación y la hidratación, medios indispensables para que una persona siga con vida. Ocurrió en el Hospital Universitario de Reims. Según explicaría el doctor Sánchez a los padres de Lambert, se le iba a someter a una “sedación profunda y continua” para que la muerte le llegara sin dolor, tal como prescribe la ley de aquel país.

Sin alimentación ni hidratación, el cuerpo del joven Lambert resistió ocho días hasta el fallecimiento.

Con el caso de Lambert se planteó de nuevo con fuerza la cuestión de la eutanasia y la situación de vulnerabilidad absoluta del propio paciente hizo que fueran otros quienes tomaran la decisión de acabar con su vida. Sigue abierto el debate sobre el sentido de la Medicina y la ética ante las leyes injustas.

En muchos países, el fantasma de la eutanasia reapareció en las mesas del debate político y social, mientras que por parte de la Iglesia Católica supuso un revulsivo: incluso el Papa Francisco pidió en aquellos días oración por los enfermos «que son abandonados hasta morir».

No había en las palabras del Papa una alusión directa a Vincent Lambert pero se notaba el dolor con que vivía la situación.

Vincent Lambert, que era enfermero de profesión, sufrió un accidente de tráfico en 2008 y a consecuencia del mismo quedó tetrapléjico y en estado vegetativo.

Los padres del paciente y su hermano -católicos- siempre se mostraron defensores de la vida y los cuidados del enfermo, a pesar de las circunstancias en que se encontraba.

En cambio, su esposa, Rachel Lambert, y otros familiares emprendieron una campaña para que, en sus propias palabras, su marido pudiera «morir en paz». Un sobrino, François Lambert, había llegado a considerar que su tío “había sido víctima de la medicina irracional durante años. Eso tenía que parar».

La batalla legal entre quienes abogaban por defender la vida de Lambert y quienes preferían que muriera se prolongó durante largo tiempo y llegó hasta la más alta instancia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

En el día de su fallecimiento, después de una gran polémica y de que cientos de miles de personas en todo el mundo se manifestaran en defensa de la vida del enfermo, el Santo Padre (que llegó a enviar un mensaje telefónico a la madre de Vincent Lambert) manifestó claramente su posición:

 

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