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Coronavirus y discapacidad mental: «Para nosotros el paseo no es un capricho»

KID WITH MASK
Di Mala Iryna - Shutterstock
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Son muchas las familias de personas con Trastornos del Espectro Autista (TEA) y otras discapacidades intelectuales las que piden mayor comprensión hacia ellos en tiempos de confinamiento por coronavirus. El aislamiento supone mayor esfuerzo para quienes sufren discapacidad. Para muchas de ellas, una corta caminata, con todas las medidas para prevenir el contagio necesarias, es una cuestión de verdadera supervivencia

Yo me quedo en casa ha dejado desde hace tiempo de ser para muchos una necesaria invitación a la obediencia. Estamos en casa y salimos solo por necesidad conscientes de que cualquier contacto puede favorecer la propagación del virus.

Corremos el riesgo y no alegremente. Tenemos claro que las medidas tomadas por los gobiernos son necesarias para salvar vidas. Por supuesto podríamos se podrían hacer crítica pero ahora no es el momento, hemos de estar más unidos que nunca para proteger la salud y la vida de todos.

La «cuarentena» para muchos significa una soledad aún más intensa

Sin embargo, el corazón se vuelve más pesado para muchas personas porque la soledad, por ejemplo, afecta a millones de personas. Según publica el Corriere della Sera, en Milán, por ejemplo, el 45.5% de los ciudadanos está solo, un porcentaje similiar al romano, donde el 44% de su población también vive estos días en soledad, 250.000 son ancianos. (Corsera)

Además de quienes viven soledad, están las personas con discapacidad, que sufren especialmente el confinamiento. 

Familias con hijos afectados por discapacidad intelectual o psíquica

Son alrededor de cientos de miles los niños y adolescentes en cada país, afectados por trastornos autistas –  y no es el único tipo de trastorno del desarrollo, aunque sí uno de los más incapacitantes. Estos números significan otras tantas familias que ahora se encuentran completamente privadas de esa red de ayuda a la que, antes de la emergencia del coronavirus, podían acceder y que suponía alivio para ellos, posibilidad de socialización y trabajo de rehabilitación, juego, incluso solo ocio para niños y jóvenes.

Con la emergencia, las actividades al aire libre han sido restringidas al máximo, por muy beneficiosas que sean para la salud. A pesar de ello, los médicos siguen recomendando ejercicio en casa y tomar rayos de sol directos, aunque sea desde la ventana de casa. No es el ideal de «vida al aire libre», pero sí es lo que ahora razonablemente puede hacerse.

Un paseo para algunos es como una medicina

Pero hay muchas personas para las que salir a pasear no sólo es incomparablemente más importante que hacer deporte, sino que es igual que tomar un medicamento para salvar la vida. Una ayuda sin la cual el bienestar general de la persona podría decaer y comprometerse incluso gravemente.

Las rutinas, las acciones estereotipadas, las prácticas consolidadas durante años y una cierta cantidad de movimiento son de vital importancia, literalmente hablando, para algunas personas afectadas por ciertos trastornos.

Así, aunque la emergencia no ha pasado y sigue vigente el confinamiento estricto para la mayoría de la población, es necesario hablar de ello. Hay que tener en cuenta de que cuanto más tiempo se alarga esta privación, más incide en la calidad de vida de personas ya de entrada probadas y vulnerables.

En algunas regiones de Italia se ha empezado a tomar conciencia de esta necesidad y se han aprobado decretos, protocolos y certificados. Las familias afectadas piden una respuesta urgente del Gobierno.  Como afirma Benedetta Demartis, presidente del ANGSA, una de las asociaciones detrás de esta petición: «Queremos subrayar que esta atención particular para nosotros es una cuestión vital, no el fruto de paranoias o temores infundados».

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