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¿Cómo entender la migración venezolana?

MIGRATION VENEZUELA
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Un estudio ayuda a entender el paso de migración calificada a migración masiva

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Un volumen de 120 página editado por la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas recoge los trabajos de siete expertos, cargados de data gráfica y estadística, enfocados a monitorear el crecimiento en impacto de la migración venezolana en los últimos cuatro años y a “describir su perfil, particularmente en lo que concierne a las condiciones de su inserción ocupacional” en los países de acogida, principalmente de América Latina.

La publicación es reciente, noviembre de 2019, e incluye una presentación del recién creado Observatorio Venezolano de Migración (OVM) , el cual parte de una iniciativa del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB (IIES), orientada a “difundir información relevante, transparente y estrictamente basada en evidencias estadísticas acreditadas, sobre las dinámicas migratorias en Venezuela”. También busca contribuir en la promoción de espacios de debate sobre el tema y la formación de capacidades en el área.

En conversación con la investigadora Anitza Freitez, Directora general del IIES supimos que hay otros espacios académicos donde están compartiendo estos intereses “y tenemos -agrega- una red de migración coordinada desde la Universidad Nacional Autónoma de México que se llama la Red Migraria, a través de la cual se desarrolló el año pasado un proyecto muy interesante para identificar el nivel de seguridad o desprotección jurídica de los migrantes”.

 

Macky Arenas

La migración: una oportunidad para el país receptor

Asunto medular en la problemática es un componente, la desprotección en el ámbito laboral. Es por ello que otro proyecto está en marcha conducido por el Observatorio Iberoamericano de Migración y Desplazamientos, que coordina la Universidad de Comillas en Madrid en alianza con estas redes.

Todos intentan promover estudios donde se pueda identificar que este proceso migratorio puede también significar una oportunidad de desarrollo para los países si se aprovecha esta fuerza de trabajo, con diferente nivel de calificación, para insertarla adecuadamente y no dejarla en manos de las mafias de trata de personas o de abusos de parte de factores empresariales que pueden ser inescrupulosos. “El propósito es tratar de brindar programas y apoyos que ayuden a la inserción pertinente y potenciar sectores productivos con ayuda de financiamiento internacional con el fin de contribuir al desarrollo de la población colombiana, por ejemplo, en el caso de Colombia”, explicó.

Colombia es un país que puede mostrar lo que significó la incorporación al desarrollo de su industria petrolera de los trabajadores especializados y gerentes que llegaron de Venezuela hace unos pocos años. Lo mismo ocurrió con otras áreas de desarrollo donde empresarios colombianos y peruanos pudieron constatar los beneficios de una adecuada inserción laboral; igualmente el caso de Chile con los médicos y el de Argentina con los ingenieros. Todos personal venezolano en diáspora, sirviendo a varios países en distintos sectores de la economía productiva. En cada país, formar un médico cuesta mucho dinero y de Venezuela llegan con vasta experiencia y varias especializaciones. En cifras, eso puede hacer una importante diferencia en términos de desarrollo para esos países.

Una migración sin precedentes

La especialista Anitza Freitez y su equipo ayudan a entender la particularidad de la migración venezolana, pues no se trata de una migración por guerra convencional; tampoco se debe a persecusión política –la que hay es selectiva-, sino que se enmarca en un proceso complejo de recesión económica, empobrecimiento generalizado y deterioro institucional que generó una movilidad humana que comenzó a notarse a partir del año 2000, pero que a partir del 2015 adquiere dimensiones enormes.

“Dentro de este contexto –afirma- es importante recopilar información, generar procesos reflexivos e impulsar investigaciones que den respuestas a las causas de salida, perfiles de la población emigrante, necesidades y opciones de integración local e inclusión en los países de recepción, posibilidades de regularización legal mediante acceso a opciones migratorias tradicionales y humanitarias, incluido el derecho al refugio; así como los desafíos que plantean las políticas migratorias en los países de recepción de la población venezolana”.

Devastador impacto demográfico

Circulan muchas cifras. Se dice que son tres, seis u ocho millones los migrantes venezolanos, incluso que la cifra puede llegar a 10 millones en poco tiempo. Freitez refiere que se orientan por las cifras de Naciones Unidas, organismo que ha hecho un esfuerzo por recoger información oficial en los principales países de destino, trabajando metodologías validadas por la Academia. En sus últimas actualizaciones demográficas, la ONU ha calculado que cerramos en 2019 con unos cinco millones de venezolanos fuera, repartidos en el mundo, la mayoría de los cuales se ha concentrado en América Latina.

“Pero Naciones Unidas aporta un dato interesante –señala- y es cómo eso se ha reflejado en la pérdida total de población que habita Venezuela en este momento, donde se ha acelerado en proceso de envejecimiento. En otras palabras, tenemos hoy 4 millones de personas menos de lo que el Instituto Nacional de Estadística (INE) dijo que tendríamos para esta fecha. Esa población que nos está faltando está entre los 15 y los 50 años, la económicamente activa. Es decir, que hemos perdido el segmento más joven y mejor preparado de nuestra fuerza de trabajo. A la que va quedando le toca generar los recursos para satisfacer las necesidades de la población adulta mayor que sí se ha quedado en Venezuela”.

A decir verdad, en toda esta crisis nunca se había presentado algo tan fundamentado, coherente y útil como este estudio para entender el proceso migratorio más impresionante que haya vivido el continente. Venezuela ha pasado de ser un país tradicional de recepción de migrantes a ser un país expulsor y con altos flujos de migración que ha impactado de manera severa, en algunos países positivamente y en otros potencialmente beneficioso si, como sostienen estos investigadores, se comprendiera en sus causas y se manejara adecuadamente en su inserción y regularización.

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