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5 ideas para ahorrar (nos)… disgustos

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Shutterstock | New Africa
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Evitemos comentar errores a la hora de ahorrar

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La acción económica más racional ante el desconocimiento de qué ingresos vamos a disponer en un futuro es destinar recursos actuales para el ahorro. Pero existe un problema. Y no es falta de conciencia; son frecuentes los informes económicos que alertan sobre la necesidad de ahorrar para hacer frente a la jubilación ante la comprometida sostenibilidad de los sistemas de pensiones de reparto. El problema es que en el fondo somos menos de lo que creemos.

Por eso la Teoría de la economía del comportamiento nos puede echar una mano para evitar los errores que cometemos al intentar ahorrar. Esta disciplina analiza cómo se combinan una serie de tendencias de conducta básicas que acaban echando por tierra las buenas intenciones de alcanzar un mejor ahorro.

Primer error: ojos en el presente

El sesgo presente consiste en que tendemos a valorar las recompensas financieras a corto plazo por encima de las intenciones de ahorro de largo plazo. Ahorrar duele de forma inmediata mientras que no se percibe en el mismo plano el beneplácito de los efectos venideros del ahorro.

En consecuencia, se posterga la tarea desagradable para otro día. Caemos en una procrastinación ahorradora.

Segundo error: miérdo a perder

El sesgo de la aversión a la pérdida nos lleva a valorar las ganancias y las pérdidas de forma asimétrica. Perder 100 euros duele más que el placer que se obtiene por ganar 100 euros. Por eso las operaciones de ahorro se perciben demasiado gravosas .

Nuestra percepción

Junto a estos sesgos se añade la limitación de proceso de la mente humana. Aunque podamos percibir la importancia de ahorrar, nuestra atención suele se requerida por acontecimientos del presente y nuestra atención está diseñada antropológicamente para evaluar los riesgos del presente que los del mañana

Entonces, ¿cómo podemos luchar contra nuestras tendencias al no ahorro y desarrollar buenos hábitos?

En primer lugar, hemos de aceptar nuestras tendencias y sesgos. Sólo a partir de ese reconocimiento se pueden buscar estratégicas inteligentes que nos ayuden a ahorrar a la vez que minimicen la incomodidad.

Estas estrategias pueden ser las que encontrarás en esta galería o ve a la página 2.

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