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Un joven sacerdote en Venezuela: “No podrán quitarnos nuestra dignidad

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Ángel Colmenares y su comunidad sufren la pobreza que atraviesa su país actualmente, pero están sostenidos por Ayuda a la Iglesia Necesitada. Él mismo lo relata

“La situación en nuestro país es muy difícil. Los alimentos y otros bienes se han vuelto tan caros que los venezolanos vivimos en la pobreza”. Quien habla es Ángel Colmenares, un joven sacerdote que vive en Catia La Mar, una ciudad costera situada en la periferia de Caracas, la capital de Venezuela.

Hasta hace poco, muchas personas en Catia La Mar vivían del turismo y del comercio y el transporte que este generaba. Miles de viajeros recalaban en sus playas y se bañaban en las aguas del Caribe. Desde 2014, en cambio, la inseguridad y la pobreza no hacen atractivo el lugar y esto ocasiona más miseria aún. Quienes más sufren son los propios venezolanos.

“A pesar de la pésima situación en Venezuela, he decidido ser sacerdote para servir a mi país”, afirma el padre Ángel.

Una entrega de 24 horas todos los días

Su labor sacerdotal es de gran ayuda para los vecinos de su parroquia. Rezan, acuden a la misa, unen esfuerzos para que a nadie le falte lo más necesario para vivir… Procuran repartir un plato de comida caliente siempre que alcanza.

“Le pido a Dios que me dé fuerzas para dar un buen testimonio y permanecer con mi pueblo”, dice.

Pese a que la situación es verdaderamente difícil, el padre Ángel mantiene la esperanza: “Pueden faltarnos los bienes materiales -reconoce- pero no podrán quitarnos nuestra dignidad“.

Así es como día a día, este sacerdote recorre las calles de la parroquia, habla, escucha y atiende a todos los que solicitan ayuda. Los sacramentos llegan a quien los pide: bautizos, matrimonio, confesión, la primera comunión, unción de los enfermos…

“Estoy convencido de que Dios no abandona a sus hijos”

En medio de la pobreza y ante un futuro incierto, el padre Ángel se muestra convencido de que “Dios no abandona a sus hijos. Puedo ver su amor y su obra en la vida diaria de nuestras comunidades”, afirma. Su fórmula es sencilla: “La fe es nuestra fuerza para perseverar en una situación tan difícil”.

La labor del padre Ángel no sería posible sin el sostenimiento que reciben él y su parroquia a través de Ayuda a la Iglesia Necesitada, conocida también como Ayuda a la Iglesia que Sufre (internacionalmente ACN).

Esa colaboración es posible gracias a muchos Regalos de Fe, que son donativos llegados desde los cinco continentes. Con ellos se ayuda a sacerdotes que, como el padre Ángel, sirven en los más diversos puntos del planeta.

¿Cómo hacer un Regalo de Fe esta Navidad?

¿Quieres ayudar esta Navidad a sacerdotes como el padre Ángel? En muy fácil: cambia un regalo material por un Regalo de Fe y aporta tu donativo a Ayuda a la Iglesia Necesitada. Puedes hacerlo en nombre propio o de otra persona.

La Navidad vivida así, haciendo un Regalo de Fe, será distinta para ellos pero también para ti, no lo dudes.

 

Puedes hacer tu “Regalo de fe” en esta Navidad ofreciendo tu donativo a ACN:

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