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Ley Sanna en Chile: Padres que cuidan y acompañan a sus hijos enfermos

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Una normativa que rige desde hace tiempo y que permite agradecer porque es duro no estar con los hijos cuando su vida corre peligro

Hace un año se promulgó una ley donde el padre o la madre pueden cuidar a su hijo(a) con enfermedad grave. Esto les permite ausentarse del trabajo y así acompañar a los pequeños en los largos tratamientos. De las 502 personas que han obtenido este beneficio, un 31,4% son hombres.

“Maite tenía mucha fiebre y la llevamos a la clínica, el diagnóstico fue leucemia linfoblástica aguda. La primera hospitalización duró 35 días; yo con mi señora nos turnábamos para cuidarla. En ese momento un médico nos habló de la llamada Ley Sanna e inmediatamente inicie los trámites para pedir el beneficio”, relata David Martínez, quien trabaja en una minera en la ciudad de Calama.

 

La Ley Sanna opera como un seguro de cobertura para menores de 18 años con cáncer, meses después se incorporó la cobertura de trasplante de órganos para menores de edad y en el 2020 será para niños y niñas en estado terminal, accidentes graves de riesgo o secuelas funcionales. El 58,2% del subsidio lo han tomado las madres, y esto se debe principalmente a la brecha de ingresos que existe entre hombres y mujeres, pero también hay un tema cultural, donde son las mamás son las que se hacen cargo de esta tarea.

“Es chocante al principio, porque pensaba ¿cómo puedo estar en la oficina en una reunión mientras mi hijo se puede morir?”, relata Andrés. “Después te das cuenta que no es así, que hay muchos días que no pasa nada. Que el tratamiento es más difícil en algunos ciclos que otros”, agregó.  Andrés, al igual que David, se enteró de la Ley Sanna en la clínica.

 

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Las licencias que permite tomar la Ley son 90 días continuos o 180 de media jornada, durante un año, pero con un máximo de dos. También cubre a padres que se encuentran sin trabajo, cuando las tres últimas cotizaciones (seguro social) se encuentren de un plazo de ocho meses.

 

Andrés y su señora decidieron dividirse el trabajo. Él se haría cargo de todos los temas administrativos y su mujer de acompañar a su hijo. Ella se tomó los tres meses que le correspondían más los tres meses que le correspondían a Andrés, “esto es un trabajo de equipo” insiste.

En el caso de Juan Carlos le permitió acompañar a su hijo, mientras él estaba sin trabajo y de esa manera su señora trabajaba y podían recibir el sueldo de ella y la mitad del sueldo de él, a pesar de estar sin trabajo. “El período que podemos cuidar a nuestros hijos es corto. Se sabe que los tratamientos son largos y que muchas veces hay recaídas”, comenta Juan Carlos.

Pero David dice que él agradece a las personas que pensaron esta ley, porque es duro no estar con los hijos cuando su vida corre peligro. “Yo solo pensaba en tener tiempo para estar con mi hija”, sentenció.

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