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El Papa Francisco y el documento sobre la fraternidad humana. Visita apostólica a Emiratos Árabes Unidos (y III)

EMIRATES
Photo by Vincenzo PINTO / AFP
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una “guía” para que las nuevas generaciones trabajen juntas desde una “cultura de la paz”

El pasado mes de febrero culminaba uno de los viajes más importantes que el Santo Padre ha realizado al mundo musulmán. No sólo por su simbolismo, sino por marcar un antes y un después en el diálogo interreligioso. El documento sobre la fraternidad humana se ha convertido en una declaración firme sobre el contexto actual de las relaciones con el Islam. 

Efectivamente, uno de los momentos más reseñados y probablemente con más consecuencias a largo plazo del viaje apostólico a Emiratos Árabes Unidos lo constituye la firma de este documento. Tanto el Prefacio como el cuerpo del documento no dejan lugar a dudas: “la fe lleva al creyente a ver en el otro a un hermano que debe sostener y amar”. No hay excusas. La ideología no sustituye a la fe, aunque pretenda instrumentalizarla. No hay tampoco una fe huidiza de la realidad del mundo, ni del hombre. Es una fe que sostiene y da sentido a todo. 

Como el mismo texto recoge, se ha pensado “con sinceridad y seriedad”. Es decir, no se trata de un gesto buenista de cara a la galería. De un brindis al sol. Es una “guía” para que las nuevas generaciones trabajen juntas desde una “cultura de la paz”. Y esto es una mirada profunda hacia la lógica de Dios. Porque, como cristianos, nuestra labor no es pensar qué hizo “el otro”. Ni juzgar si lo hizo bien o mal. Nuestro centro debe ser la mirada en Cristo y al prójimo desde Él.

El documento incorpora, desde una perspectiva renovada, todos los documentos internacionales precedentes que subrayaron la importancia de las religiones en la construcción de la paz mundial. Y es que la creencia no puede seguir arrinconada o estigmatizada. No es un obstáculo a la construcción del bien común. Ni la causa que alimenta la violencia. Es, en todo caso, el único camino para despertar del sinsentido materialista. Para despertar la libertad, la justicia y la caridad. Para defender “la fuerza de la ley y no la ley de la fuerza”.

Entre creyentes, el diálogo no divide. Al contrario, multiplica las posibilidades en un espacio de valores sociales, espirituales y sociales auténticos compartidos. Pero esto no significa renunciar a propia identidad. Ni tampoco ocultar que existen discrepancias. Pero, sobre todo, significa “evitar discusiones inútiles”. Si se quiere trabajar en serio, no hay tiempo que perder. Y en este punto, el documento es muy claro. 

Desde muchos puntos de vista, el documento es práctico y realista. Porque ha llegado un punto en que el diálogo interreligioso se había convertido entre muchos en una batalla de ideas, en un concurso retórico del quien puede más, mejor y más rápido. En una balanza de relaciones de dominio-dependencia entre “mayorías” y “minorías”.

La lacra del terrorismo amenaza el planeta. Pero su victoria va más allá de la muerte indiscriminada de millones de personas. Se prolonga cuando sus brazos armados utilizan a Dios como excusa. Malversan su naturaleza y derraman sangre en su nombre. No debemos ser cómplices de esta lógica. Porque la relación Oriente-Occidente “es una necesidad mutua indiscutible”. 

Mirar a Oriente puede salvarnos del materialismo que nos domina. Y mirar al progreso científico técnico de Occidente podría significar poner remedio a las lacras de la pobreza, la debilidad y la división. 

Es urgente rescatar la ciudadanía en términos de dignidad. Dignificar a la mujer y liberarla de yugos históricos y sociales. Liberar del hambre, violencia, orfandad, ignorancia, explotación y tráfico que se ciernen sobre los niños. Porque ¿qué clase de civilización en su sano juicio acaba así con sus hijos? Sólo una herida de muerte. 

Y es así que su Santidad el Papa Francisco y el Gran Imán Al-Tayyeb, han querido comprometerse hasta el fondo con este despertar de las conciencias: en el nombre de Dios, de la inocente alma humana, de los pobres, los necesitados y los marginados. De los huérfanos y las viudas. De los exiliados y los refugiados. En nombre de la fraternidad, de la libertad, la justicia y la Misericordia. Para que su encuentro sea testigo de un reencuentro llamado a ser definitivo.  

REFERENCIAS: 

CORPAS AGUIRRE, M.A., “El arca de la paz en el corazón del desierto. Visita del papa Francisco a Emiratos Árabes Unidos (I)”, Aleteia, 11-II-19, en: https://es.aleteia.org/2019/02/11/el-arca-de-la-paz-en-el-corazon-del-desierto-visita-del-papa-francisco-a-emiratos-arabes-unidos-i/ 

CORPAS AGUIRRE, M.A., “ La valentía de la alteridad. Visita del papa Francisco a Emiratos Árabes Unidos (II)”, Aleteia 19-II-19, en: https://es.aleteia.org/2019/02/28/la-valentia-de-la-alteridad-visita-del-papa-francisco-a-emiratos-arabes-unidos-ii/ 

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